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CRONICA

ALD Ecomotion Tour 2018: el reto de eficiencia al volante del Alfa Stelvio

Un reto de 600 kilómetros y casi 10 horas al volante

Logramos un consumo medio de 4,7 litros a los 100

AmpliarALD Ecomotion Tour 2018: el reto de eficiencia al volante del Alfa Stelvio - SoyMotor.comALD Ecomotion Tour 2018: el reto de eficiencia al volante del Alfa Stelvio

Un año más, la compañía de renting y gestión de flotas de vehículos ALD Automotive ha organizado su desafío de conducción eficiente ALD Ecomotion Tour, que ya va por su undécima edición. Por segunda ocasión el equipo de SoyMotor.com hemos participado en el evento que, a lo largo de los días 7 y 8 de junio, ha recorrido la sierra norte de Madrid y las provincias de Segovia y Guadalajara.

El evento comenzó en las instalaciones de ALD Secondrive en Leganes, Madrid, donde conocimos a Borja Aboín, del departamento de prensa de FCA, quién iba a ser nuestro compañero de viaje durante los más de 600 kilómetros de la prueba. Juntos nos aproximamos al Alfa Romeo Stelvio 2.2 Diesel de 210 caballos con cambio automático y tracción total Q4 que la marca había dispuesto para este reto. Se trata de un SUV de 1.700 kilos de peso con un consumo medio homologado de 4,8 litros a los 100, lo que no nos iba a poner nada fácil rebajar este dato, que ya es muy contenido para sus características.

Tras recibir un pequeño briefing de bienvenida, nos dispusimos a iniciar la primera parte del recorrido hacia el antiguo monasterio franciscano de Ayllón, en Segovia. Nuestra ruta transitó por algunos tramos de autovía antes de adentrarnos en la Cuenca Alta del Manzanares donde afrontamos varios tramos de carretera de montaña que penalizaron nuestro consumo. Durante todo el recorrido, resultó fundamental contener al máximo nuestro afán por presionar con contundencia el acelerador al perder velocidad en las subidas, pero nuestra mirada fija en el indicador de consumo nos reprimía.

Por fortuna, al circular por vías rápidas y zonas en bajada logramos reducir ostensiblemente el gasto de carburante y mantener una velocidad de crucero algo superior a los 65 kilómetros/hora de media que la organización había establecido para este primer tramo. Tras casi tres horas y 179 kilómetros llegamos a Ayllón para realizar una breve parada, reponer fuerzas y turnarnos en las labores de conductor y copiloto antes del segundo tramo de la jornada.

Desde Ayllón partimos hacia Sigüenza por la SO-135 cuando el sol estaba en lo más alto. El calor comenzó a hacer estragos y, contra nuestra voluntad, decidimos no hacer uso del climatizador bizona para no incrementar el consumo. Bajar las ventanillas era un lujo que tampoco nos podíamos permitir más que en los tramos a muy baja velocidad, siempre que la resistencia aerodinámica fuera casi nula.

Lentamente atravesamos Montejo de Tiermes, Tarancueña, Retortillo de Soria y, al entrar en Castilla la Mancha, pusimos a prueba las cualidades dinámicas de nuestro Alfa. Debíamos bajar la CM-1005 con la mayor celeridad posible pero minimizar el consumo, pues sólo contábamos con dos horas y media para recorrer 93 kilómetros y ya habíamos invertido más de la mitad del tiempo. En las manos de mi compañero, Borja, el Stelvio se mostró un coche muy dinámico en horquillas cerradas y nos sorprendió su capacidad para girar sin experimentar subviraje.

Una vez superado Miedes de Atienza, nuestro camino volvió a ser una lucha mental entre el reloj y el tedio. Debíamos llegar a Sigüenza a tiempo, pero no gastar más de la cuenta. Tramos rectos y llanos nos asaltaron en Guadalajara hasta iniciar la bajada a Sigüenza, donde ya sólo nos preocupaba el tiempo y el consumo pasó a un segundo plano. Al pisar el adoquinado de la ciudad amurallada casi nos equivocamos en la subida al castillo. No quedaba tiempo y la circulación se volvía confusa. Por fortuna, unos paisanos nos indicaron y, aunque perdimos la posición con nuestros perseguidores, cruzamos el dintel del castillo justo a tiempo de parar el crono sin penalización. El Parador de la ciudad nos sirvió de refugio para pasar la noche y reponer fuerzas de cara a la segunda jornada.

A la mañana siguiente, nuestra ruta partió de Sigüenza en dirección a La Pinilla, para lo que tuvimos que desandar una gran parte del camino recorrido en la jornada previa y subir de nuevo las revueltas de Miedes de Atienza. Lo que el día anterior habíamos disfrutado en bajada, hoy debíamos sufrirlo cuesta arriba. Una subida donde cada kilo cuenta y superar las curvas sin perder velocidad resultaba clave.

 

 

Tras este asalto a nuestra pericia y nuestra cifra de consumo, nos encaminamos hacia Riaza y la estación de esquí de la Pinilla. Los organizadores habían pensado que un tramo de curvas rápidas en bajada nos ayudaría a rebajar la exigencia al motor y circular casi sin gastar durante algunos kilómetros. Con la tranquilidad de saber que nos encontramos en una carretera amplia y poco transitada pusimos a prueba la amortiguación de nuestro SUV al pisar incluso más allá de donde termina el asfalto si ello nos permitía recortar algunos metros y mantener una mayor velocidad en la trazada. Llegado al kilómetro 99 de la A1, nos detuvimos nuevamente a descansar e intercambiarnos al volante. El primer tramo de la segunda jornada había resultado extenuante.

Ya avituallados, emprendimos el último tramo de nuestra particular odisea hacia el El Molar, donde encontramos la meta, pero no sin pasar antes por Prádena del Rincón, Robledillo de la Jara, El Berrueco, Patones y Torrelaguna en una ruta de montaña casi eterna que puso a prueba nuestra resistencia y capacidad de concentración.

 

 

Finalizada la aventura, repostamos en presencia de la organización, que hizo sus cálculos para establecer los ganadores absolutos y en cada categoría. En nuestro caso, tras más de 600 kilómetros y casi diez horas al volante, consumimos poco más de 28 litros con una media de 4,7 litros a los 100, según el ordenador de abordo, 0,1 litros menos de lo homologado por la marca.

Por lo que a nuestros contrincantes respecta, entre las 19 marcas y 27 vehículos participantes, el vencedor absoluto fue el híbrido Hyundai Ioniq, que logró reducir su consumo homolohado en un 23,7%, un récord en el ALD Ecomotion Tour. En la categoría eléctrica, la victoria fue para el Volkswagen e-Golf, mientras que los Seat Ibiza FR –turismo con emisiones inferiores a 118 gramos–, Audi A6 –turismo con emisiones superiores a 118 gramos–, Opel Grandland X –SUV con emisiones inferiores a 135 gramos– y Fiat Fullback –SUV con emisiones superiores a 135 gramos– también fueron galardonados como los más eficientes en sus respectivas categorías.

Para celebrar este hito, ALD plantará un árbol por cada vehículo participante en el bosque ubicado en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama, Madrid. De este modo sumará una veintena de árboles a los más de 300 que ya plantó en 2017.

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2 comentarios
Imagen de Stavelot
Vaya aventura... a esto puede ir cualquiera?? Como hay que apuntarsee
Imagen de ThePinkStig
Menuda ruta os habéis marcao, claro que con un diesel automático de tracción total estaba dificil ganar. Probar con un QV la proxima vez a ver si teneis más suerte.
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