Blog de Blancafort

17
Jun
2017

Le Mans y los lobos solitarios

La noche de Le Mans - SoyMotor

En 1932, Raymond Sommer y Luigi Chinetti impusieron su Alfa Romeo en las 24 Horas de Le Mans. Chinetti, mecánico de profesión y que años después sería el famoso importador de Ferrari en USA y patrón de la NART, el equipo oficial de Ferrari en USA, sufrió una indisposición y Sommer tuvo que pilotar 20 horas seguidas, pese a lo cual su Alfa Romeo ganó la carrera, la primera de las tres victorias de Chinetti.

Se pensaba que esta gesta sería irrepetible. Pero en 1950 Louis Rosier la superó. Rosier, piloto con escudería propia y habitual de los Grandes Premios, alineó un Talbot TS26 en versión Sport -también tenía otro en versión Gran Premio, junto a su hijo Jean Louis.

La leyenda dice que Rosier no se fiaba de las dotes de pilotaje de su hijo y que apenas le dejó dos vueltas el volante del coche, pilotando él mismo durante 23 horas. Una hazaña coreada por la prensa francesa al máximo, porque a la gesta humana se añadía el hecho de que los pilotos y el coche eran franceses.

Victoria de mérito, porque realizaron una carrera perfecta desde el punto de vista táctico. Pero que peligró cuando un pájaro -al parecer un búho- se estrelló contra el coche y el parabrisas y las gafas resultaron rotas y Pierre sufrió algunos cortes en la cara. También una avería que él mismo reparó en boxes.

Años después Jean Louis reveló que había pilotado más tiempos, dos relevos -su madre y esposa de Pierre explicó que el retoño había pilotado casi 3 horas- pero que en el momento no dijeron nada al darse cuenta de la dimensión que tomaba la leyenda.

Dos años después Pierre Levegh -pseudónimo de Pierre Eugene  Alfred Bouillin- estuvo muy cerca de privar a Mercedes de la victoria con su Talbot. Levegh efectuó una cabalgada de 23 horas en solitario y mandaba la carrera cuando a falta de poco más de una hora para el final el motor del coche cedió… aunque él en aquel momento parecía asimismo al borde del agotamiento. Esta hazaña le valdría a Levegh entrar en el equipo Mercedes. Sin embargo, Levegh es más conocido por ser el protagonista del accidente más grave de la historia de Le Mans y posiblemente del automovilismo. En 1955, su Mercedes estaba en la recta de boxes a plena velocidad cuando un pequeño Austin Healey de Macklin cambió bruscamente de dirección y no pudo evitarlo. El Mercedes tocó el muro y salió volando por encima de las tribunas, desintegrándose. Mercedes se retiró de la prueba y a final de año, de la competición: 82 víctimas mortales es algo que pesó demasiado para la marca.

Volviendo al 'pilotaje en solitario'. Alertado, el A.C.O. decidió introducir para 1953 una limitación al número de vueltas que un piloto podía permanecer al volante: 80 vueltas, 1.080  kilómetros en el trazado de la época, lo que equivalía a unas 8 o 9 horas de pilotaje. Alcanzado este plazo se imponía un descanso obligatorio.

Hoy sigue existiendo un límite máximo para estar al volante de forma consecutiva. El ACO distingue entre los coches que llevan aire acondicionado y los que no. Si la temperatura supera los 32º y el coche no tiene aire acondicionado (la temperatura interior puede superar los 65-70º) sólo se pueden pilotar durante 80' consecutivos y deben descansar al menos 30' antes de retomar el volante, a partir del momento cuando los comisarios den la alerta de temperatura.

Por norma general, todo piloto debe conducir al menos 6 horas durante la carrera, salvo causas de fuerza mayor. Y no puede superar las 14 horas de pilotaje. No se tienen en cuanta los tiempos de parada en boxes.

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1 comentario
Imagen de Nagashizzar

Menudas salvajadas...una duda...entiendo que por aquella época no había pruebas antidopping cierto? Dudo mucho que un cuerpo normal sea capaz de aguantar eso...

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