Almacén F1

Visitamos la sede de Campos Racing

El expiloto español Adrián Campos fundó su propia escudería en 1998

Talentos de la talla de Fernando Alonso y Antonio García han pasado por sus filas

¿Quieres ser ingeniero de competición? Ofrecen un Curso Superior Universitario en Técnico Especialista de Motorsport

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Cuando un piloto está esparciendo el champagne en el podio de un circuito, todos los focos se centran en el individuo que acapara, tanto para aficionados como para la prensa, el éxito deportivo de ese momento. Pero el piloto mira abajo desde la cima, reconociendo que sin el grupo humano que conforma su equipo, le hubiera resultado más difícil obtener un buen resultado. Son esas personas que reciben una lluvia de vino espumoso, las que han estado trabajando con todo su esfuerzo para poner a disposición de su piloto un coche en perfectas condiciones para poder estar ahí arriba.

Y cuando uno se adentra en la sede de uno de esos equipos, obtiene una visión más nítida de la estrecha relación que une a piloto y escudería, trabajando como uno sólo. Y no un equipo cualquiera, sino una de las escuderías de competición más importantes del panorama internacional como es Campos Racing, que abarca desde la Fórmula 3 a la GP2, la Fórmula E, y competiciones de turismos como el WTCC y el TCR. Seguramente haya muy pocas formaciones con un abanico tan grande en el mundo de la competición, y que a la vez, sean capaces de hacerlo en las posiciones delanteras en prácticamente todas ellas. En el plano de los monoplazas es especialmente interesante, porque lo que ofrece Campos Racing es la visión global de una carrera deportiva que está bajo un mismo techo, y eso es un lujo: desde una primera experiencia en monoplazas como es la F-3, el piloto tiene “en casa” la escalera por la que subir hasta la Fórmula Uno: GP3 y GP2. Y el equipo busca a esos pilotos con su propia academia, en la que forman a jóvenes pilotos que podrán o no entrar en el equipo, pero que reciben unos conocimientos importantes para su futuro.

Al pasar la puerta de entrada, lo primero que queda patente es la tradición deportiva de la que nace un proyecto que se remonta a su fundación en el año 1998. En el vestíbulo de acceso, los dos Minardi de F1 con los que compitió Adrián Campos, un F-3000, y los dos Alfa Romeo con los que ganó en el Campeonato de España de Superturismo. Esa sala es el punto de referencia para entender por qué alguien como Campos no podía sino seguir volcado en el automovilismo, esta vez desde detrás del muro desde el que, con su amor incondicional por este deporte, trabajar por el éxito. Otros monoplazas de Campos, o de sus hijos deportivos más notables como Gené, Alonso o García, están también expuestos en el interior de la sede.

Al subir por una monegascamente retorcida escalera de caracol, te das de frente con una sala en la que se muestran parte de los trofeos conseguidos por el equipo. Al observarlos, contemplas el éxito que ha jalonado en el tiempo a este equipo: han ganado en toda aquella competición en la que han participado, lo cual es abrumador y da la idea clara de con qué clase de escudería estás tratando: sólo la excelencia deportiva puede llenar esas vitrinas.

 

 

Pero, como buen equipo de carreras, el pasado sólo sirve para tomar impulso hacia el futuro, que no regala triunfos por pedigrí. Más allá del gimnasio, de los despachos de los jefes de equipo, ingeniería, mecánicos, etc… nos encontramos con no uno, sino dos simuladores de primer nivel, calibrados para los monoplazas del equipo. En ese mismo instante, Rio Haryanto está preparándose para la carrera de Austria, y la visión de la instalación impresiona por su realismo tanto visual, como sonora. Pero no se queda ahí: las reacciones del coche, tanto por sensibilidad a la dirección o pedales, como cualquier otro parámetro que puedas imaginar, está perfectamente traspasado al simulador. Otros pilotos del equipo, como Alex Palou, revolotean por la sede, reuniéndose con sus ingenieros y mecánicos.

Al girarte hacia el espacio donde se trabaja en los coches, la actividad es ininterrumpida. Los GP2 y GP3 están siendo preparados para su traslado a Austria, y los mecánicos ultiman los últimos detalles en los monoplazas y comienzan su carga en los camiones del equipo, que partirán durante nuestra visita rumbo al circuito del Red Bull Ring. Cerca se encuentra una plataforma plagada de sensores en la que el equipo determina ya el reglaje básico para este circuito, sobre el que se trabajará "in situ". No hay sitio para la improvisación en un ambiente tan profesional. Eso se aprecia también en detalles como el vestuario de los miembros del equipo, o en la increíble limpieza de la sede, con un simpático operario que no cesa de fregar y pasar la pulidora. 

Pero en Campos Racing también hay hueco para la artesanía mecánica, que tiene lugar en una sala llena de máquinas y herramientas en la que algunos miembros trabajan sobre ciertas piezas que hay que reparar, mientras al lado, la sección de pintura está preparada para dar lustre a los colores corporativos de la formación en caso de necesidad. 

Toda esa gente que se mueve como si fueran las conexiones nerviosas del organismo vivo que es este equipo, muestra una característica común: profesionalidad. Puedes ver cómo se concentran en su trabajo, comentan decisiones para encontrar la mejor solución para el coche, e intervienen en él con el brillo en los ojos que sólo puede darte la pasión de hacer algo que amas profundamente. Sin duda, es agotador, pero incluso cuando te inmiscuyes en lo que están haciendo, no hay un mal gesto, sino una invitación sincera a unirte a observar aquello que hacen, casi uno diría que complacidos de poder compartir con orgullo el trabajo en el que te estás interesando.

 

 

Seguramente te has planteado alguna vez la posibilidad de ser uno de ellos, y compartir el duro pero satisfactorio trabajo de ser ingeniero o mecánico de un equipo de carreras. Y estás de enhorabuena por ello, porque Campos Racing no se dedica únicamente a poner sus coches en pista, sino que está volcado en ofrecer a los jóvenes interesados en el mundo del automovilismo sus conocimientos, y darles una formación completa, tanto teórica como práctica, para acceder a este mundo. Su objetivo es el de crear oportunidades para personas con la valía para esta especializada profesión, a modo de cantera de mecánicos e ingenieros con los que poder contar ellos mismos en el futuro, o al menos el tener la satisfacción de haber contribuido a la formación de profesionales de calidad, aunque acaben en otros equipos.

¿Y en qué consiste este Curso Superior Universitario en Técnico Especialista de Motorsport?. En una parte teórica y práctica. En la teoría, que abarca desde conceptos generales a detalles como motores, electricidad o composites, serán los propios mecánicos e ingenieros de Campos Racing, de reconocido prestigio internacional, los que impartirán las clases en Madrid, en el Centro de Estudios Universitarios CEDEU, adscrito a la Universidad Rey Juan Carlos, por lo que el título que obtengas tendrá valor académico, lo que es un plus en un mundo globalizado en el que los pequeños detalles marcan la diferencia. Lo interesante, para un neófito en la materia, es que las clases las impartirán personas con auténtico contacto real en la competición, lo cual es un valor añadido.

Pero el verdadero caramelo de este curso es que también se enfoca a una vertiente práctica, a diferencia de otros cursos en los que este apartado está muy limitado. Aquí disfrutarás de once semanas (sí, once), de prácticas que no consisten en estar apartado a un rincón, sino que estarás en la sede de Campos Racing, bien en Alzira (Valencia) o en L'Ametlla (Barcelona), trabajando con auténticos coches de competición, sean monoplazas o turismos. Y en esa fase práctica, se incluye el viajar con el equipo a varias carreras: es decir, fuego real, nada de retos imaginarios, sino que el alumno aprenderá a ser mecánico o ingeniero de carreras… en las carreras. 

Una iniciativa de esta magnitud sólo puede alabarse, porque casi de la nada, Campos Racing está creando oportunidades de futuro para las personas, lo que en los tiempos que corren es de agradecer. Y hay que agradecerlo también desde el punto de vista del automovilismo, por supuesto, porque están creando a las personas que en el futuro, con su esfuerzo y su valía, pueden llegar a ser los que trabajen en los equipos de máximo nivel en las carreras. ¿Y por qué es de destacar?. Porque quizás esto en un país como Inglaterra pueda ser más o menos típico, pero en un país como el nuestro, carente de las firmes raíces de carreras que tienen otros, un curso así significa apostar fuertemente por el crecimiento y expansión de nuestro deporte. Y junto a ello, la creación de puestos de trabajo directos e indirectos.

 

Puede que Campos Racing sea una isla en este sentido en España, pero su fe absoluta en las posibilidades del automovilismo, ya sea compitiendo, ya sea trabajando en él, es contagiosa. Y tú, que lees estas líneas, puedes formar parte de ese sueño y hacerlo realidad. Hacer de tu pasión tu modo de vida, aprender de los mejores, y llegar a donde tu esfuerzo te depare.

Mientras abandonamos la sede, la sensación que deja la visita es la de haber contemplado el fruto de aquella semilla plantada en 1998. Hoy es un árbol de múltiples ramas competitivas, triunfador pero con los pies en el suelo, consciente de que sólo trabajando y compartiendo los conocimientos, se podrán materializar los objetivos de un hombre que no deja de soñar con su pasión, y que la contagia a quienes le rodean.

Gracias, Adrián. Gracias, Campos Racing.

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