Almacén F1

Valencia Street Circuit: el recuerdo de un trazado olvidado

Valencia irrumpió de la nada en la escena automovilística con un atrevido circuito urbano

La capital del Turia quería el GP de España, pero los escándalos económicos consumieron el proyecto

Dos años después de su última carrera, el esqueleto del VSC aún es visible

AmpliarVista de la recta de meta del Valencia Street Circuit - LaF1Vista de la recta de meta del Valencia Street Circuit

La pintura blanca en el suelo señala el lugar de la pole position. Miras al frente, y te imaginas a Massa, a Hamilton o a Vettel mirando exactamente hacia el mismo punto en la lejanía en el que se adivina la primera curva. Se oye un rumor, pero no es la afición en las gradas. Se aproxima un motor acelerando, pero no es el de un Fórmula Uno, sino el camión de la basura que te obliga a apartarte rápido para no ser atropellado, despertándote de tu ensoñación. 

Estás en la recta de meta del circuito urbano de Valencia, o Valencia Street Circuit, y justo a la derecha, los boxes. Posiblemente los garajes más hermosos que ha tenido jamás la F-1, unos tinglados de 1912 que servían antiguamente para el almacenaje de mercancías, con decoraciones modernistas alusivas al comercio, a la navegación, y a la región valenciana. Nadie hubiera pensado jamás que un día almacenarían máquinas de alta tecnología construidas para hacer competiciones de velocidad, y ser desechadas al acabar el año. Bonitos boxes que aún conservan las marcas de los neumáticos de los monoplazas saliendo disparados para volver a la carrera.

De los seis circuitos españoles que han acogido alguna vez una carrera de Fórmula Uno, la mitad están en desuso: Pedralbes y Montjuic, en Barcelona, y el Valencia Street Circuit. Curiosamente, todos urbanos. Aunque su abandono se deba a muy diferentes razones.

Valencia quería acoger un Gran Premio, e invitó a Bernie Ecclestone a visitar la ciudad con ocasión de la carrera de GP2 que se disputaría en el circuito Ricardo Tormo en 2006. El patrón de la F-1 se quedó prendado de la ciudad que catalogó como "el secreto mejor guardado del mundo", y también de su gastronomía (sus compras en el Mercado Central aún se recuerdan). Pero la carrera no podía ser en el circuito permanente, sino que debía ser en un trazado que discurriera por una de las zonas más bonitas de la ciudad tras su modernización con motivo de la disputa de la America’s Cup: el puerto deportivo. Pasando por el emblemático edificio del reloj (sede de la Autoridad Portuaria), por el moderno y vanguardista edificio “Veles e Vents”, cruzando el mar por un puente… Pero esa decisión fue, visto con retrospectiva, la condena a muerte del propio evento. El coste de construcción e instalación del recinto, los problemas de accesos, el precio de las entradas, todo fue desorbitado.

Y ahora, consecuencia de ello, el circuito urbano de la capital del Turia vuelve a la actualidad en estos días dada la investigación abierta por el Ministerio Fiscal respecto a posibles actuaciones delictivas en la forma en que se gestionó el evento. Triste epílogo para una historia tan breve, de sólo 5 años. Pero no es de política (que la hubo y la hay, y demasiada) ni de asuntos judiciales (que se anuncian en el horizonte) a lo que dedicaremos nuestro tiempo. Baste decir que nunca se vio como un proyecto común, sino como un arma arrojadiza y motivo de división. Baste decir que no se hizo calar en la ciudadanía los beneficios a largo plazo que un evento de tal magnitud podía tener para toda la ciudad (y eso pese a iniciativas populares, como los paseos gratuitos los viernes y sábados por la tarde por la recta de meta). Digamos, en definitiva, que la grave crisis económica que azotó al país y a la región puso el abrupto punto final a un proyecto que se preveía longevo (este año era el último de contrato vigente). 

 

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Así luce el Pit-Lane del VSC a día de hoy.

 

En lo deportivo, es cierto que el primer Gran Premio de Europa celebrado en Valencia en 2008 fue un fiasco organizativo (aquél problema con las gradas de visibilidad reducida no fue una buena publicidad inicial), agravado por el desastre de ver a un Fernando Alonso abandonar en la primera vuelta tras ser embestido por el Williams de Kazuki Nakajima en la curva 5 del circuito. Venció Felipe Massa con su Ferrari, desquitándose del cruel abandono por rotura de motor unas semanas antes en el GP de Hungría cuando iba líder. Pero pese a una ciudad llena de aficionados, hoteles y restaurantes completos, el lema más repetido en las calles era que se trataba de un pasatiempo de unos pocos. Y así se quedó en el imaginario popular para siempre.

Los años siguientes no mejoró el espectáculo: un paseo triunfal de Barrichello con el BrawnGP en 2009, un Vettel estratosférico en 2010 mientras su compañero Webber volaba en un accidente pavoroso sin consecuencias, con una agria polémica por aquél safety car que Hamilton adelantó y que arruinó la carrera de Alonso. Un 2011 con Vettel repitiendo victoria, pero con el consuelo de ver por fin a Fernando Alonso subir al podio (segundo) en un circuito que se le resistía.

El trazado era (y es) monótono, es cierto. Una superficie plana cuyo único atractivo era cruzar el puerto deportivo por un puente. Pocas rectas propiamente dichas que propiciaran el adelantamiento. Uno a veces se pregunta si fue una bendición o una maldición que el gurú del diseño de circuitos, Hermann Tilke, fuera el encargado del trazado. En el paddock se le comparaba a Singapur, que ingresó en el campeonato el mismo año, o con Hungría. Circuitos aburridos, sin acción.

En 2012 corrían rumores contradictorios: Valencia podía caer del calendario, pero también quería el GP de España

Pero llegó 2012. Corrían rumores contradictorios: que Valencia se caería del calendario, pero también que planeaba hacerse con el monopolio de la F-1 en España, desbancando al ya tradicional circuito de Barcelona-Cataluña. Llegó el que sería el último año de Fórmula Uno en Valencia, y lo hizo a lo grande. 

El sábado por la tarde la decepción corría como la pólvora: con Vettel en la pole, y Alonso 11º, pensar en una victoria del asturiano era una quimera. Quizás un podio. Pero aquél día, el Valencia Street Circuit nos reservaba una carrera memorable, un nivel de competición fascinante. Hubo adelantamientos, hubo accidentes, hubo remontadas soberbias, y hubo un podio legendario: Alonso roto de emoción, ondeando la bandera de España en su monoplaza, venciendo por fin en Valencia tras una remontada épica (favorecido, cuando iba ya segundo, por el fallo del monoplaza de Sebastian Vettel que se encaminaba con paso firme, antes de un safety car, hacia la victoria); un Kimi Räikkönen haciendo un segundo puesto de los suyos, silencioso pero constante y rápido; un Michael Schumacher que, desde el puesto duodécimo en parrilla, alcanzaba el tercer cajón del podio, dejando para la posteridad la última muestra de su talento, su último podio. Un podio de 10, como campeonatos mundiales había allí arriba. 

En mitad de la euforia colectiva por la emoción de la carrera, nadie escuchaba como la pista emitía su adiós. Como un cisne, que sólo canta cuando va a morir, el Valencia Street Circuit se despedía de la competición con, posiblemente, la mejor carrera de aquél año, y sin duda la mejor de su corta historia.

 

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Hoy, pasear por el circuito hace aflorar la nostalgia. En la pista, quedan las cicatrices de la competición, marcas de neumático, algún trozo de hierba artificial, algunos pianos, la pintura delimitando el trazado, publicidad que se va borrando con el paso de los días, algún cartel del Paddock Club que permanece en la parte de atrás de los boxes, la señalización del centro médico, o de la oficina de la FOM. Pero poco a poco el circuito va desapareciendo ante los ojos, especialmente en los dos primeros sectores (curvas 1 a 14), hoy abiertos al público como calles, y con modificaciones requeridas por la circulación del día a día. De hecho, se están incluso desmontando los edificios de los equipos de la America’s Cup. 

Sin embargo, cuando te adentras en el sector que sigue intacto, el tercero (curvas 14 a 24), casi puedes sentir como la pista se desvela ante el tacto de tus pies, como si el sentir un peso la hiciera despertar de su letargo. Fantasías. Aquí adelantó Alonso, y en este otro sitio se detuvo eufórico a celebrar su victoria. Aquí estampó sus guantes contra el suelo un enfurecido Vettel. Pero el rumor de los motores sólo suena en tu mente, porque un silencio sepulcral, sólo roto por el canto de algún pájaro y el crujido de las vallas que con el viento se retuercen, es lo que queda.

No, el circuito no está destrozado, como afirman algunos medios. Incluso están almacenadas todas las barreras, que se supone se iban a entregar como parte de la contraprestación para evitar las indemnizaciones por resolución del contrato, y alguna de las pasarelas. Tan sólo está en desuso, con las consecuencias lógicas que ello conlleva: alguna vegetación en los pianos o en zonas de cemento, alguna valla dañada, ausencia de cableado (esto sí, esquilmado en busca del tan revalorizado cobre). Pero el asfalto, las instalaciones en general, permitirían un no demasiado costoso reacondicionamiento para su puesta en uso de nuevo. Algo que no ocurrirá, evidentemente. 

Mientras tanto, lleno todavía de cientos de virutas de goma, de marcas de frenada, de fantasmas del pasado reciente que quizás compiten en el recuerdo, el Valencia Street Circuit asume su destino: el olvido, quién sabe si en un futuro no muy lejano la total desaparición (en el aire sigue el proyecto de urbanización del tercer sector, cercano al barrio de Nazaret). Estuvo cerca la alternancia con Montmeló, pero la situación económica en Valencia no permitía ya gastos que fueran vistos como caprichosos. Y se acabó.

Este año debería haber albergado su último Gran Premio por contrato, o el primero en alternancia de haberse concretado. Y ahora resurge tristemente en la actualidad por motivos judiciales que empañan aún más su historia.

Pero el Valencia Street Circuit no merece ese recuerdo, amargo, corrupto, fruto de una época de despilfarro. Fue un proyecto ambicioso que surgió en el peor momento, y que no pudo sobrevivir el tiempo necesario para asentarse. Se ahogó, por así decirlo, en su propio brillo y prepotencia. 

Pero si un día paseas por el puerto, y pisas lo que un día fue un bonito escenario que contenía un circuito de Fórmula Uno, intenta recordarlo como se merece. Aquél 24 de Junio de 2012, en pleno esplendor, con el mundo rindiéndole pleitesía por haber regalado una emoción imborrable en la historia de la Fórmula Uno.

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12 comentarios
Imagen de Carbo
[#5 jero30] Jero, no quiero entrar a discutir eso y menos en una pagina de F1. El estado somos todos. La comunidad valenciana no es un ente independiente, ni mucho menos autosuficiente. Mira quién se acoge al FLA, Pero es igual, el estado (representado por comunidad, ayuntamiento o gobierno central, me da exactamente igual) es capaz de arruinar cualquier cosa, por la simple razón de que no manejan el dinero como si fuese propio. Pero entiendo perfectamente que no pienses como yo, eres como la mayoria. Como país, tenemos lo que nos merecemos: crisis, estado elefantiásico, proyectos megalómanos,desempleo de 25% (25%!!!!) y tontos que pagamos por esas decisiones absurdas. Este emprendimiento y los aeropuertos sin uso, y los aves vacíos, son exactamente lo mismo.
Imagen de niki_prost
Siempre nos quedará el 2012. Apoteósico!
Imagen de txetxele2
Circuito bonito em la tele, porque yo en el 2008 me gaste 475 euros para ver barrera de hormigón y verja
Imagen de Nonimo
José Miguel, gracias......, muchas gracias........ Saludos a toooooo los gallooosssss !!
Imagen de DNM
Muy bueno Jose Miguel, mi más sincera enhorabuena.
Imagen de tombilla
[#4 zpc-aca] perdón lo mismo le digo que al compañero [#1 AntonioTS77]
Imagen de tombilla
todo un orgullo para esa ciudad y una satisfación para este país, [#1 AntonioTS77] mis felicitaciones por ser el primer agraciado del concurso, espero verlo comentando mas a menudo en esta web, pues sus comentarios han sido muy bien valorados, bienvenido y saludos cordiales
Imagen de jero30
[#3 Carbo] el estado no paga el evento de valencia....lo paga la comunidad valenciana y los valencianos. ...porque el beneficio se lo queda la comunidad. Lo triste es que muchos criticamos a lobato y a la cadena de televisión de turno y gracias a eso llevamos 14 años viendo a alonso y una f1 de mas calidad desde la 1......eso al igual que el circuito de valencia se ha perdido......decidme.....queien es el que ha perdido? .......saludos
Imagen de zpc-aca
Como ya te he dicho antes por otro foro, espero que tengas suerte en esta nueva andadura ... En cuanto al artículo, me ha agradado recordar ese GP del 2012 que tanto nos emocionó a los seguidores de Fernando. Saludos
Imagen de Carbo
Hermosa semblanza. Es una lástima que un fracaso nos venza. Parece que la vida se juega a una carta. Y que haya tantos robando y tantos esperando que caigas. Es triste, no obstante las cuentas no se hicieron bien, habitual cuando el Estado juega a ser empresario con nuestro dinero.

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