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Lewis Hamilton, un tricampeón del mundo que no tiene un rumbo fijo

Ha cumplido todos los objetivos y está en el mejor momento, ¿qué dirección tomará?

AmpliarHamilton celebrando su tricampeonato con el equipo Mercedes en Austin - LaF1Hamilton celebrando su tricampeonato con el equipo Mercedes en Austin

Lewis Hamilton ya es tricampeón de Fórmula 1. Gracias a su etapa en Mercedes, entra en el Olimpo de la categoría reina como el piloto británico con más títulos, igualando a estrellas como Niki Lauda, Jack Brabham, Jackie Stewart, Nelson Piquet... y Ayrton Sena. Es además el único británico en ganar dos títulos consecutivos, algo que ninguno de sus históricos compatriotas había logrado antes. Hamilton ha cumplido todos los objetivos que se había marcado y está en el mejor momento de su carrera deportiva. ¿Qué dirección tomará?

Hamilton ha mantenido siempre que su ídolo era, al igual que el de Fernando Alonso, Ayrton Senna. En Austin el pasado fin de semana, el británico igualó los legendarios tres títulos del brasileño y en Japón alcanzó su número de podios y victorias, el cual ya ha superado. En la rueda de prensa posterior al Gran Premio de Estados Unidos, reconoció que los récords de Michael Schumacher le quedan aún lejos y que no puede ni siquiera plantearse batirlos -aunque en número de Poles totales, no está tan lejos-. Desde luego, es lógico. Siete títulos cuando justo está ahora obteniendo su tercero es pensar demasiado lejos.

Pero de la misma forma, el actual campeón del mundo tiene ahora un pequeño dilema que puede ser más importante de lo que parece a primera vista. Ha conseguido todo lo que se propuso al llegar a la Fórmula 1: competir, ganar carreras, convertirse en campeón del mundo e igualar a Ayrton Senna. En un mundo ideal -para Lewis-, puede que superarle con un cuarto título sea suficiente motivación por ahora. Llegar al quinto para igualar a Fangio y superar a Sebastian Vettel funcione después; superar al 'maestro', una leyenda en Mercedes pueda llevarle más allá. Y por aquel entonces, alcanzar a Michael Schumacher puede ser incluso planteable.

Aunque por otra parte, ¿será eso suficiente para Hamilton? El británico ha sido siempre un piloto muy pasional, quizás poco anglosajón, que se ha movido a menudo por impulsos. Sus sentimientos y aquello que tiene en su corazón es más importante que lo demás. Para él, igualar o batir a Senna puede ser algo prácticamente místico. Sería esa mística la que no podría volver a tener. Y es que para un piloto, la motivación es crucial. Más allá del talento, de la capacidad de trabajar y de la fortuna que puedan tener, hay que encontrar un motivo para seguir ganando cuando ya se ha ganado todo.

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Eso es precisamente lo que ocurrió en 2012, cuando Hamilton sacudió el mercado de pilotos para la temporada 2013 al anunciar que sería el sustituto de Schumacher en Mercedes. La mayoría de la prensa y los aficionados le tacharon de 'loco' o peor. Era un movimiento sin ningún sentido que podía acabar con su carrera deportiva. Pero Lewis sabía lo que estaba haciendo. Era consciente de los recursos humanos y tecnológicos con los que contaban en Brackley y que en 2014 tendrían por lo menos un muy buen coche. Dejó McLaren en el lugar adecuado y se embarcó en la mayor aventura de su carrera deportiva.

Por ahora, Hamilton afirma que no ha perdido la motivación y que esto es solo el principio; quiere ganar más títulos -¿cuántas veces hemos visto dominios llegando a su fin tras palabras similares?-. Está claro que a nivel de pilotaje tiene lo necesario y que Mercedes sigue siendo el mejor lugar para ganar. Pero nada está garantizado y habrá que lidiar con rivales en Ferrari y quien sabe si en Red Bull o incluso McLaren. Lo que está claro es que la temporada 2016 debe ser apasionante, por lo menos a nivel conceptual.

En cuanto a Hamilton, puede que haya perdido un poco el rumbo en el sentido de faltarle un objetivo claro a largo plazo. Pero de la misma forma, ha dejado atrás su convulso pasado. Ese en el que realmente sí que vivía sin rumbo. En su época de McLaren, sufrió la rigidez de la estructura de Ron Dennis, una rigidez que no va con su personalidad. Durante años, intentó complacer a su jefe y benefactor sin llegar a conseguirlo jamás. Eso hizo que alternara épocas de disciplina militar con momentos de fiesta y jolgorio que coincidían con una remarcable caída de rendimiento por su parte.

¿De qué otra forma se explicaría que Jenson Button terminara por delante en la temporada 2011 a pesar de ser Hamilton claramente más rápido que su compañero de equipo? Otros episodios como el de la telemetría en Spa-Francorchamps sólo sirven para ilustrar la falta de orden en la vida del joven Hamilton. Su llegada a Mercedes tuvo un efecto beneficioso para él. El ahora tricampeón encontró en Niki Lauda a un profesor de la vida que le ha ayudado a entenderse a sí mismo, a entender cómo vivir sin excesos. A pesar de las fiestas, de sus improvisadas 'pasarelas de moda cuestionable' y de sus excentricidades.

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A lo largo de los últimos dos años y medio, Hamilton ha echado de su vida todas aquellas cosas que no le hacían ningún bien -esas relaciones tóxicas...- y se ha centrado en los dos elementos principales de su vida: el trabajo y el ocio. Puede parecer muy simple, estúpido y evidente, pero durante demasiado tiempo Hamilton perdió el rumbo e intentó sin éxito trabajar de forma obsesiva en la Fórmula 1, lo que le llevaba a perder la concentración mucho más a menudo, resultando en ese Hamilton exageradamente dispar que conocíamos.

En la actualidad, Hamilton lo da todo en la Fórmula 1, desde luego, pero respetando su propio espacio y su propia vida, dándose ese tiempo que necesita para desconectar y recargar las pilas antes de volver al ataque. Hay quien ha criticado su estilo de vida, asegurando que sigue siendo demasiado disipado. Pero, ¿puede alguno de nosotros vivir exclusivamente para su trabajo? En ese sentido, la popularidad de Hamilton surge del hecho que es un 'tío normal y corriente'.

Claro que por otra parte, tener un coche ganador siempre ayuda a que todo lo demás funcione mucho mejor. A fin de cuentas, es más fácil ser feliz cuando las cosas le salen a uno bien con menos esfuerzo que cuando da el 110% y los resultados no son los deseados. Puede que sea eso y no todo lo demás, lo que realmente ha cambiado a Hamilton. En ese sentido, sería interesante volver a verle sin un coche dominador, aunque parece poco probable para 2016.

Juan Manuel Fangio consiguió ganar títulos con Alfa Romeo, Maserati, Mercedes y Ferrari. Desde entonces, el mayor número de equipos distintos para los que un piloto ha ganado el título ha sido de dos. ¿Puede que esté ahí el próximo gran reto de Lewis Hamilton? Quien sabe. Pero lo que está claro es que si en Mercedes llega un momento en que su rendimiento empieza a caer a la vez que el de otro equipo sube, habrá un piloto inglés que rápidamente va a considerar ampliar su leyenda aún más.

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