Un clásico moderno

La magia del Albert Park

Sustituto de lujo de Adelaide

Rápido, fluido y nada que envidiar a circuitos permanentes

AmpliarCircuito de Albert Park - LaF1.esCircuito de Albert Park -

Australia cuenta con una larga tradición automovilística antes de la llegada de la F1. Las Tasman Series, la Phillip Island 500, la Bathurst 500, la Sandown 500 y la reputada Bathurst 1000 habían confeccionado el horizonte a nivel de carreras de coches. Entonces en 1985 llegó el ansiado Gran Premio a territorio oceánico. Y la magia de la Fórmula 1 floreció. 

Fue un éxito y con ello acabó de encender el fuego del automovilismo. Duró diez años, once ediciones en las que tuvimos la carrera más corta de la historia de la categoría reina (1991, apenas 30 minutos de carrera), la última victoria tanto de Ayrton Senna (1993) como de Nigel Mansell (1994). Adelaida era el hogar del Gran Circo y en ese momento hubo bastante reticencia a la entrada del Albert Park de Melbourne como actualmente con la entrada de cualquier trazado, especialmente de la mano de Hermann Tilke en la actualidad. Con el cambio de sede, por primera vez se celebraron dos Grandes Premios de Australia de forma consecutiva: season finale de 1995 y la cita inaugural de 1996.

En 2015 Albert Park celebra dos décadas de gasolina en sus venas. La Fórmula 1 no será la única protagonista del fin de semana, también habrá una cita no puntuable de los V8 Supercars y la Celebtrity Challenge; o lo que es lo mismo, famosos australianos a bordo de unos Mazda intentando competir, algunos con más pena que gloria. Los aficionados se encontrarán con un ambiente alegre y muy dedicado al mundo motor, de forma que la diversión está asegurada.

En cuanto a su reputación actual dentro de la F1, el circuito de Melbourne es de los más populares. La contradicción de ser un circuito urbano con sensaciones de trazado permanente (está situado dentro de un parque municipal) y la gran cantidad de drama que se suele vivir en su asfalto lo han convertido en uno de los favoritos del calendario.

Es un circuito bastante difícil para los debutantes. El viernes la pista está muy verde -no tanto como otros circuitos urbanos, pues el jueves hay actividad en pista- y la evolución no sólo del asfalto sino del set-up del propio monoplaza es una prueba de fuego para todos los participantes en el Gran Premio. A ello se le añade que el Albert Park tiene las líneas blancas propias de una vía urbana, que complican el agarre en caso de lluvia.

Posee una gran cantidad de curvas y muy variopintas. Una de las más características es la chicane Waite, es decir, las curvas 11 y 12. Lanzas el coche con confianza al primer vértice de izquierdas tras presionar ligeramente el freno, a unos 220 kilómetros/hora. Tras morder el piano interior te sitúas lo más a la izquierda posible antes de cambiar súbitamente de dirección y encarar el vértice de derechas. Es crucial apuntar al final del piano exterior para acelerar lo antes posible y, si las condiciones lo permiten, usar mucho arcén sin entrar en territorio astroturf. Si lo hace bien, el piloto tendrá la oportunidad de intentar adelantar en la llegada de la curva Ascari.

Los recuerdos son varios y muy repartidos: primera pole de Jacques Villeneuve en su primer Gran Premio, el vuelco en la misma edición de Martin Brundle, las órdenes de equipo en McLaren en 1998, los primeros puntos de Pedro de la Rosa en 1999… La lista podría seguir y seguir, y se ampliará como mínimo hasta 2020, pues Melbourne tiene garantizado su lugar en el calendario hasta el comienzo de la próxima década.

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