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Gran Premio de Canadá 1967: El estreno

AmpliarJim Clark observa cómo Jack Brabham toma el liderato tras su abandono - LaF1Jim Clark observa cómo Jack Brabham toma el liderato tras su abandono

El año de 1967 era el del centenario del nacimiento de la Confederación de Canadá, por lo que se organizaron infinidad de acontecimientos para celebrar la efeméride. El más importante, sin duda, fue la Exposición Universal en Montreal, curiosamente en la Isla de Notre-Dame (donde años después se crearía un circuito en el que aún hoy se disputa el Gran Premio de Fórmula Uno). Pero desde nuestra perspectiva, un acontecimiento notable fue la organización del primer G.P. de Canadá de F-1 en el circuito de Mosport, cercano a Toronto.

Un problema no poco importante para celebrar esta carrera era la fecha, un 27 de Agosto, porque estaba programado entre las carreras de Alemania e Italia, pero no cerca de las carreras de México y Estados Unidos, de modo que logísticamente era complejo para los equipos. La situación la resolvió, en gran medida, una marca comercial tabaquera que asumió los costes de transporte.

Por su parte, el circuito de Mosport no era nuevo. Su enclave era (y es) encantador, en mitad de bosques, siendo un trazado caracterizado por desniveles, y un ritmo rápido, que no ha cambiado apenas con el paso del tiempo. Allí llegaron los Clark, Hill, Stewart, Amon, McLaren, Brabham, Hulme y demás pilotos para enfrentarse a un nuevo circuito con curvas de radio amplio e incluso un rasante en la larga recta de atrás.

Desde el jueves se celebraron entrenamientos, siempre bajo un espléndido sol. Fue Dan Gurney, con su Eagle (chasis 103) el que marcaba el mejor tiempo, seguido por Jim Clark en su Lotus y Chris Amon en el Ferrari. Sin embargo, Clark utilizó en estos entrenos un tercer Lotus 49 (en realidad el chasis 1) que estaba destinado para el piloto local Eppie Wietzes, pero en una de sus vueltas, en la primera curva, derrapó y dañó el coche, dando trabajo a los mecánicos.

En general, las sesiones de entrenamientos se caracterizaron por los múltiples problemas de puesta a punto de casi todos los pilotos, dada la novedad del circuito. Un ejemplo era Graham Hill, con el otro Lotus. Pero una vez llegado el momento de establecer la parrilla de salida, no hubo inconvenientes que valgan, y los dos coches principales de Colin Chapman se colocaron en las dos primeras posiciones: Clark en pole con un tiempo de 1:22:4, Hill segundo con 1:22:7, los únicos capaces de bajar del 1:23, pues ya el tercero, Hulme con el Brabham, marcaba un 1:23:2. Eppie Witzies, con el tercer Lotus 49, era penúltimo con un 1:30:8, superado por otro piloto local, Al Pease (Eagle), y por delante de otro invitado local, Mike Fisher con un Lotus 33.

Y llegó el domingo. Y todo el sol de los días anteriores se había agotado: la lluvia, fuerte por momentos, y un cielo plomizo que no daba esperanza alguna de que un rayo de sol asomara. La pista estaba muy delicada, y en la vuelta de calentamiento, Chris Amon hizo un trompo con su Ferrari. 55.000 espectadores esperaban para ver una competición nueva en su país.

 

 

Y al bajar la bandera canadiense y darse la salida, Jim Clark abrió un pequeño hueco con el resto de la parrilla, tomando el liderato, y dejando para los demás los problemas de visibilidad. El primero de ellos, Hulme, seguido de Hill, Stewart, Brbham, McLaren, Gurney, Spence, Irwin, Rindt, Hobbs, Bonnier, Attwood, Wietzes, Fisher y un Chris Amon que, con otro trompo en la primera vuelta, pasaba último. Bueno, último no, porque Al Pease no había podido arrancar en parrilla, y estaba en boxes reparando el problema, integrándose a la pista tiempo después.

Clark era todo finura con su 49, chasis 2. Pero por detrás, otro piloto había tomado la medida al trazado y las condiciones. Era Bruce McLaren, que estrenaba monoplaza: había usado el M4B, luego se pasó a Eagle, y ahora usaba el nuevo el M5A, de color rojo. Empezaba a remontar, al mismo tiempo que Hulme tomaba el liderato respecto a Clark en la vuelta 4. Pero McLaren tenía un trompo y caía al duodécimo lugar, desde el que comenzaría una gran remontada: décimo en la vuelta 5, noveno en la siguiente, octavo en la séptima, sexto en la octava, quinto en la undécima, cuarto en la siguiente vuelta.

Mientras tanto, Al Pease comenzaba su carrera, último. La lluvia había parado, y McLaren conseguía pasar a Clark y colocarse segundo. Sólo Hulme estaba por delante, y comenzó a cerrar la distancia. Pero la pista se secaba, y entonces Clark, junto con Stewart y Brabham, se echaron encima de McLaren, rodando los cuatro separados por apenas un segundo, mientras Hulme mantenía un cómodo liderato. Era de nuevo el momento de Clark.

En la vuelta 27 pasó a McLaren y comenzó un espectáculo de precisión y velocidad. Cada vuelta un poco más cerca, como un depredador incansable en busca de su presa. Ligeramente descompuesto en las curvas, con ese derrapaje tan característico, tan controlado, tan estético. Hulme aumentó su ritmo, pero su Brabham-Repco no iba a poder contrarrestar la avalancha escocesa. Clark marcaba la vuelta rápida en la 54 con un tiempo de 1:23:1. Y en la 58, en plena recta de meta, adelantaba a Denny Hulme.

 

 

Justo en ese momento, una fina lluvia volvía a hacer aparición. Podía ser de nuevo el momento de Bruce McLaren, pero su motor empezaba a fallar. El motivo lo había provocado el propio McLaren, pues pensaba que podía quitar el alternador, ya que la batería aguantaría toda la carrera sin necesidad de recarga, consiguiendo un menor peso. Sin embargo, la batería estaba fallando, y rodando cuarto, su posibilidad de remontar era muy limitada, por no decir imposible. Claro que, peor le iba a Al Pease, último con varias vueltas perdidas.

La lluvia se hizo más fuerte. Clark mantenía el liderato, mientras muchos pilotos pasaban por boxes para cambiar las gafas por la suciedad, teniendo luego problemas para retomar la marcha debido a haberse mojado el sistema eléctrico. La lluvia estaba haciendo algunos estragos. Pero Clark seguía líder, con Hulme pegado a su coche, y con Jack Brabham, que hasta entonces parecía haber estado en ningún lugar, en un sólido tercer lugar cerca de ambos. Hulme decidió entrar a por otras gafas, lo que dejó a Brabham acechando a Clark.

Llegando a la horquilla de Moss, el motor de Clark se apagó momentáneamente, lo que colocó a Brabham en el liderato. Era la vuelta 68. Poco después, Clark se retiraba, dejando a los dos pilotos del equipo Brabham en el liderato. Por su parte, Eppie Weitzes también entraba en boxes con el motor parado. Los mecánicos le empujaron, pero esa ayuda externa le valió la descalificación. Tercero rodaba Gurney, pero doblado.

Y así, "Black Jack", el viejo al que algunos seguían dando por acabado, con una carrera sólida pero sin fuegos artificiales, lograba convertirse en el primer ganador de un Gran Premio en Canadá. Por cierto, que Al Pease, que acabó la carrera, no se clasificó porque sólo completó 47 de las 90 vueltas. No pasaría mucho hasta aquella descalificación, en este Gran Premio, por ser demasiado lento.

Canadá había llegado al calendario como algo excepcional, y de hecho no aparecía como carrera prevista para el año siguiente. Y sin embargo, salvo en 1975, 1987 y 2009, lleva desde entonces en el campeonato. Un Gran Premio clásico, que comenzó en el último año en que los grandes premios seguían manteniendo sus raíces tradicionales. Todo iba a cambiar muy pronto.

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2 comentarios
Imagen de CEUCUI
Leyéndote de nuevo.
Imagen de telmex
JOSÉ MIGUEL VINUESA un saludo y como siempre gracias por tu tiempo y trabajo, muy buen aporte, saludos
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