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GP de Rusia 2016: Rosberg, a 100

Rosberg se ha llevado la cuarta victoria de cuatro posibles en el circuito de Sochi

AmpliarRosberg lleva cuatro de cuatro en 2016 - LaF1Rosberg lleva cuatro de cuatro en 2016

Ganar un Gran Premio siempre es difícil. Son muchos los factores que es necesario colocar juntos durante todo el fin de semana para poder subir a lo más alto del podio. Conseguirlo durante cuatro carreras consecutivas en un mismo año da una idea de la dimensión de lo que está haciendo Nico Rosberg, con su perfil que podríamos definir como bajo (comparando con su llamativo compañero), dedicándose a trabajar, y aprovechando ese plus tan necesario que es encontrarse las cosas siempre de cara, esa pizca de lo que llamamos suerte, y que se traduce en que todo parece fácil: pole, carrera completa en el liderato, vuelta rápida, victoria. Grand Chelem. Como si eso fuera sencillo.

Porque Nico está en un momento muy dulce. El Mercedes, y las presiones (muy altas) impuestas por Pirelli se le ajustan como un guante, y con la suave forma de pilotar que ha ido atesorando como estilo durante los años, está consiguiendo unos resultados envidiables. La presión está en otras partes del paddock, y el alemán sólo disfruta del momento. Tampoco mira demasiado lejos, consciente del largo camino que queda por recorrer. Pero nadie que haya ganado en un año cuatro carreras consecutivas ha perdido el título, lo cual no es más que una estadística, pero muy significativa.

Así que Nico, en suelo olímpico, "llegó, vio y venció". Pese a un Lewis Hamilton que este fin de semana estaba a un nivel excelente y le incordiaba en los tiempos, pero que quedó eliminado de la ecuación tras los problemas de fiabilidad que le dejaron parado en la última sesión de la clasificación. Lo cual para Lewis era un cuarto fin de semana teniendo que escalar una montaña. Que Hamilton sufre más con este Mercedes y los elementos externos que influyen en él, es obvio. Que está por debajo de su nivel de pilotaje, es una afirmación muy difícil de sostener. Sencillamente, las cosas no le salen tan "fáciles" como en los dos años anteriores, y tiene que esforzarse más en encontrar el equilibrio de su coche. Pero eso no sería un problema si en los cuatro Grandes Premios de la temporada no hubiera habido tantos problemas que le han afectado, sea en su monoplaza, sea por acciones en pista. No, Lewis ya no subyuga a Nico, pero no está por debajo. Su mayor preocupación no debería ser tanto la distancia en puntos con su compañero, sino el hecho de que lleve ya tres motores utilizados: esa puede ser una cruz difícil de cargar en un año tan largo, mientras que Nico aún está muy ligero de ese equipaje.

Sin embargo, la carrera de Lewis fue muy sólida, y tuvo un ritmo más que suficiente como para haber puesto en apuros a Rosberg, de no haber salido décimo. De manera absolutamente irreal, pareció acercarse al liderato por un momento, pero Nico tenía la carrera muy por la mano, y nadie iba a inquietarle en su camino. Ni siquiera Hamilton, que lo que esta vez sí que pudo hacer fue minimizar la pérdida, estar segundo cuando las cosas se ponen cuesta arriba, y esperar tardes mejores en las que iniciar la remontada. Llegarán. La cuestión será ver si Nico sucumbirá a un cambio de fortuna, algo que necesariamente tendrá que suceder. La lucha por el título está mucho más abierta de lo que pueda parecer, y se antoja bonita conforme pase el año.

Lo que sí es evidente, por si había dudas, es que Ferrari no estará en esa lucha. Primero, por ritmo, puesto que la demostración de Mercedes este fin de semana son de las que borran de un plumazo todo atisbo de esperanza. Puntualmente, en algún Gran Premio, la Scuderia podrá vencer. Puede. Pero si el ritmo es el primero de los factores, el segundo de ellos que les aleja de grandes metas es la de la incapacidad de los italianos de aprovechar las oportunidades. En China, debieron partir segundo y tercero. En Rusia, en la primera fila con Rosberg. Pero, aunque en la práctica lo lograron con Vettel marcando el segundo mejor tiempo, su penalización por cambiar la caja de cambios lo retrasó al séptimo lugar, y Kimi no supo estar ahí, en tercera posición de la parrilla sin penalizaciones, para haber partido segundo. Para poner en aprietos, en el momento de la salida, a Rosberg. Esta vez se colocó delante Valtteri Bottas. Así que Ferrari sigue desaprovechando las ocasiones que Mercedes, con uno de sus coches, le regala. De manera que Marchionne hará mejor en ver la realidad, dejar de exigir resultados poco realistas, y permitir que este equipo siga creciendo con calma en su asalto a la cima, si es que llega. La presión es buena cuando uno tiene la posibilidad de alcanzar las metas, pero cuando es objetivamente imposible, se convierte en un problema que se hará más y más grande, y que generará tensiones innecesarias.

En carrera, Räikkönen hizo lo mínimo: ocupar el lugar del podio sobrante, con una carrera sin nada que reseñar, pero sólida. No nos engañemos: Kimi está haciendo un año bueno, si lo comparamos con los dos anteriores. Es cierto que, seguramente, Vettel hubiera estado ahí, en su lugar. Su salida fue muy buena, y se estaba colocando sexto, puede que incluso quinto, en la segunda curva. Pero llegó Kvyat por detrás, absolutamente pasado de frenada, y embistió al alemán, que a su vez golpeó a Ricciardo, de modo que los dos pilotos de Red Bull veían arruinada su carrera por culpa de uno de ellos. Pero es que Kvyat, de manera incomprensible e injustificable en el hecho de que los pilotos por delante estuvieran levantando el pie del acelerador en la curva tres, volvió reincidentemente a golpear la trasera de Sebastian Vettel, provocando un accidente que, por fortuna, no tuvo más implicados, pero que acabó con el piloto de Ferrari contra el muro con el monoplaza destrozado. Si uno pensara mal, casi podría verse una especie de ensañamiento en el ruso respecto al alemán, sobre todo después de su roce verbal en China. Obviamente, no fue eso. Pero sus acciones fueron descontroladas, y veremos si con el accidente no se han causado daños serios en el coche de Vettel que, además, le compliquen la carrera en España. Un Vettel que, en el día en el que podía justificadamente haberse quejado del ruso, fue bastante comedido. Mejor así. Una nueva versión de los duelos al sol al estilo Massa-Hamilton de unos años no sería bonito de ver otra vez. Los resultados del alemán no están siendo los esperados, pero salvo en China (donde logró lo máximo a lo que hubiera aspirado igualmente), ninguno de los problemas han sido culpa suya.

Y en toda la confusión, el que posiblemente sea el piloto que mejor aprovecha las oportunidades, se colocó séptimo. Sí, Fernando Alonso, que desde el decimocuarto lugar en la parrilla, realizaba una salida fulgurante y subía a posiciones de puntos. Esta vez, sin embargo, maximizó esas oportunidades que él mismo señalaba en China como necesarias para puntuar: con Vettel, Kvyat y Ricciardo fuera de juego, con el Force India de Pérez tocado (y el de Hulkenberg fuera de combate) iba a ser una presa difícil de cazar, más aún cuando por detrás tenía a los Renault, o al Haas de Grosjean. Coches de un rendimiento global algo inferior al McLaren. Cazar a Verstappen era una quimera, así que afianzó la séptima posición, sin presiones desde atrás. El abandono del holandés, le acabó dando la sexta plaza, un resultado impresionante teniendo en cuenta el material. No en vano, Button, que no hizo un mal Gran Premio en absoluto, fue décimo, consiguiendo un importante hito para los de Woking: dos coches en los puntos. Obviamente, con una carrera normal, difícilmente se hubiera conseguido. Porque el McLaren aún no está para colocarse en posiciones de puntos, pero como los pacientes disciplinados, mejora. Va creciendo en competitividad, con Jenson Button incluso adelantando algunos rivales. Notas muy positivas para un equipo necesitado de moral. 

Las otras notas sorprendentes fueron Kevin Magnussen y Romain Grosjean. No deberían haber estado ahí, tampoco. En el caso del Renault, resistió en posiciones de puntos toda la carrera, e incluso al principio también Palmer estaba en ellas. Kevin firmó un séptimo puesto excelente. Detrás suyo, el Haas de Grosjean se marcaba la tercera carrera en los puntos en cuatro disputadas, lo que para un equipo debutante es un sueño. Se puede discutir sobre el sistema seguido por los estadounidenses, pero sacarle el jugo a un coche decente, y aprovechar las oportunidades que se presenten, dice mucho de la seriedad de este equipo y de la buena conducción de su piloto referencia, Romain Grosjean, que con 22 puntos suma un botín impensable a estas alturas.

Mal día para Toro Rosso, con Verstappen fuera de carrera y Sainz con problemas en el coche desde el incidente de la salida, al que se sumó una penalización por echar de pista a Palmer que dejó sin posibilidad alguna de puntuar al español. El holandés estaba haciendo una buena carrera, pero sin inquietar nunca a los Williams, que le precedían. El equipo británico tuvo un buen día, con los dos pilotos cuarto y quinto, pero de una manera muy discreta. Bottas, al que Rusia se le da muy bien, tuvo una primera parte de carrera esperanzadora, pero tras la parada en boxes no fue capaz de resistir ni a Hamilton ni a Räikkönen.

Fue, en definitiva, una carrera interesante en el centro del grupo, pero que quedó definida en las primeras posiciones en el primer tercio. No hubo incertidumbre alguna en la pista, y sólo accidentes o problemas podrían variar el orden férreamente establecido. Y Rosberg firmó la vuelta rápida en la penúltima como para dejar claro quién es ahora el jefe en la manada, una situación que recuerda a aquellos tiempos de vueltas rápidas en el final de carrera de Vettel. A dominio, autocontrol, y tener en la mano los ingredientes necesarios para pelear por el título. A puñetazo en la mesa, a liberación de años duros en la sombra. A líder del Mundial sólido.

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1 comentario
Imagen de Raulos
Muy buena relación de la carrera JMV. Objetivo e imparcial. Señalando aciertos y errores de manera justa y sin apasionamiento... o tal vez lo justo para darle emoción a la narración de lo sucedido en Rusia. Rosberg está pilotando muy bien y muy fino, haciendo bien las tareas. RedBull fue una clara decepción, con una estrategia terrible montando los medios. Por lo demás, el GP fue bastante normalito, sin mucha emoción al final. Saludos JMV.
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