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GP de Hungría F1 2017: uno de los nuestros

AmpliarGP de Hungría F1 2017: uno de los nuestrosSebastian Vettel besa su trofeo de ganador del GP Hungría F1 2017

Dolor. Un intenso dolor ante la paliza sufrida en Silverstone, agravada por los problemas de última hora. Casi la vergüenza de no haber podido hacer nada, sin capacidad de luchar. Pero con la necesidad de 'vendetta' a flor de piel en Ferrari. Y llegaba Hungría. Una pista que debería ser favorecedora, pero también se había esperado de Bakú, y allí Lewis hubiera machacado también. Sí, el Hungaroring es muy diferente, pero nada se puede dar por sentado.

De hecho, el viernes la sensación era agridulce en la Scuderia: por un lado sabían que tenían más margen de rendimiento, pero ni en la primera ni en la segunda sesión los Ferrari dominaron: lo hizo un hijo adoptivo del circuito como es Ricciardo, al que le encaja como un guante. Sí, siempre cerca los Ferrari, aunque Vettel muy lejos en la primera sesión, pero la cuestión era que los Mercedes no estaban en un nivel inferior lejano. Estaban con Ferrari, tanto a una vuelta como en carrera.

Había que sacar ese rendimiento bloqueado. Sebastian Vettel se había quejado de un pronunciado sobreviraje, y aunque a Lewis no se le notaba cómodo tampoco, no se quejaba tan amargamente. Pero el sábado cambió todo. El Ferrari era ahora un prodigio de docilidad, de tracción, de paso por curva y de capacidad de morder los pianos con violencia. El Mercedes, perezoso, pesado, sin mordiente. Los 1'417 segundos de Vettel, líder de la tercera sesión de libres, frente a Hamilton, quinto, eran prácticamente increíbles, pero a Bottas, tercero, el reloj le dejaba a 0’897 segundos de distancia. Sí, el Ferrari era el que se esperaba que iba a ser en Hungría: la misma bestia intratable que había sido el Mercedes en Silverstone.

El que no iba a poder hacer nada en la clasificación iba a ser Felipe Massa. El brasileńo, en un circuito de ingrato recuerdo para él, pero en el que suele rendir bien, se sentía indispuesto el viernes, y aunque probaba el sábado, la lógica le hizo renunciar a correr el Gran Premio. Eso suponía la vuelta del escocés Paul Di Resta, en lo que en realidad era una papeleta poco agradable con la que lidiar, sin entrenamientos y sin conocer el coche real, sólo el simulador.

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Paul di Resta © Sutton Images

La clasificación no iba a ser agradable para los Mercedes. En la primera sesión, ya desde los primeros intentos, los Ferrari les dejaban muy atrás. Vettel marcaba un ya impresionante 1'17"244 como mejor tiempo, con Max Verstappen sacando lo mejor de sí mismo para quedarse a 0"022 segundos de distancia, sustituyendo a su compañero en la sensación de que Red Bull podría decir algo aquí. No fue, por otro lado, una sorpresa que Paul Di Resta cayese eliminado, penúltimo, junto con su compańero de equipo, en un fin de semana otra vez de malas perspectivas para Williams. Aun así, 17 milésimas separaron a Grosjean, decimocuarto, de Lance Stroll, decimoséptimo, con Pérez y Magnussen entre ellos con el mismo tiempo, pasando el mexicano adelante.

¿Qué hacer en la segunda sesión? Mercedes había intentado probar con el neumático blando si serían capaces de lograr un tiempo competitivo que les permitiese iniciar la carrera con esas gomas, con estrategia cambiada. Sin embargo, en el momento decisivo supieron que no iba a ser posible. Ferrari podría haberlo hecho: así de rápidos eran. Pero no hubiera tenido sentido alguno sabiendo que eran los mejores. Así que Hamilton salió a intentar algo épico, pero los contínuos errores le ponían en una situación peligrosa, sin un buen tiempo. Fue sólo en el último intento en el que, fortísimo, logró el mejor tiempo, un 1'16"693 que arrebató a Vettel por 0"109 segundos la primera posición. Quizás Mercedes, quizás Hamilton, aún estaban en el juego.

Por detrás, los McLaren se colocaron en octavo y noveno lugar para pasar a la siguiente ronda, en una prueba ya clara de que este fin de semana estaban totalmente en una ventana de rendimiento que les hacía los mejores del resto, excepción de Nico Hülkenberg y su Renault, pero que cargaba con una penalización de cinco plazas en parrilla por cambiar la caja de cambios. Sorprendente la caída de los Force India, de los que cabía esperar algo más en este trazado. Pero para sorpresa mayúscula, la décima posición de un inspirado Carlos Sainz, que se colaba en la última sesión cuando ya no parecía posible.

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Carlos Sainz © Sutton Images

Y al fin, en la tercera ronda, Vettel estuvo tan intocable como Hamilton en la carrera anterior. Un primer intento de 1'16"276 que nadie iba a poder igualar, ni siquiera él mismo, que en su segundo intento se quedó a 2 milésimas de igualarlo, una demostración de precisión brutal por parte del alemán. Era una Pole necesaria y ganada a pulso. Las peleas estaban detrás, con Räikkönen que sólo en el último momento marcaba un 1'16"444 que le colocaba segundo, cerrando la primera fila roja. En su primer intento había sido quinto.

Mientras tanto, Hamilton se quejaba amargamente de vibraciones. Sabía que la pole no era su objetivo, pero tenía que salvar como fuese la segunda línea, a ser posible en tercer lugar para salir en la zona limpia. Pese a algunos fallos, logró el cuarto puesto, que se sumaba a los problemas. La zona sucia de Hungaroring es muy sucia. Bottas era el ocupante del tercer lugar. Verstappen y Ricciardo, no tan lejos –apenas medio segundo– quintos y sextos. Con la sanción de Hülkenberg, los McLaren eran séptimos y octavos, Alonso por delante. Todo muy ordenado para la salida.

Era una carrera que no podían perder, visto el dominio del fin de semana. Había que devolver el golpe de Silverstone, y tanto Sebastian Vettel como Kimi Räikkönen salieron a la perfección, bloqueando toda opción de ataque de Valtteri Bottas o Lewis Hamilton. Precisamente este último no quiso ser agresivo en la frenada de la primera curva, y eso le infligió un doble dańo: por un lado le pasó Max Verstappen, siempre agresivo en las salidas, y por otro lo hizo Daniel Ricciardo, que aprovechando su mejor tracción a la salida, superó también a su compańero de equipo para colocarse cuarto. Lewis, en ese momento, era sexto.

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Max Verstappen © Sutton Images

Pero Max no miró colores ni emblemas, y no cedió la posición desde el interior de la curva dos. Por desgracia, su ímpetu le llevó a exagerar la frenada e impactar con su propio compańero de equipo, rompiéndole el pontón izquierdo y el radiador. Era el fin de la carrera para un Daniel Ricciardo que primero en la radio, como luego en el box, mostraba toda su indignación ante la maniobra de su compańero de equipo, que recibiría una sanción de diez segundos por provocar una colisión. El Red Bull se quedó parado a la salida de la curva tres, y provocó un coche de seguridad que reagrupó a la parrilla.

Asentadas las emociones de la salida, Carlos Sainz estaba en un soberbio sexto lugar, con Fernando Alonso manteniendo su posición de salida en séptimo lugar, y un también brillante Sergio Pérez. Una vez relanzada la carrera en la vuelta 6, en el habitáculo del Ferrari número 5, el del líder, surgió un problema con la dirección: para mantener el coche recto, tenía que tener el volante girado hacia la izquierda. Y pese a ello, Vettel empezó a abrir hueco considerablemente, recordando ambos Ferrari la cabalgada de Mercedes en el anterior Gran Premio. Era una cuestión de no dejar pasar un fin de semana en el que el Ferrari era perfecto. Y de hecho, hacia la vuelta 21, los Ferrari estaban más en modo de control de carrera, que de abrir un hueco. Minimizar riesgos.

Pero en la vuelta 26, el problema de Vettel se agudizó, y comenzó a perder ritmo. Desde el muro le recomendaron no atacar los pianos, esos que su monoplaza había mordido sin piedad todo el fin de semana. Al parecer, al bajar el coche en la parrilla el volante se giró, y el problema fue yendo a peor. Kimi se acercó poco a poco hasta los 1'3 segundos, con los Mercedes aún lejos. Por suerte, las paradas en boxes estaban cerca, y no iba a haber posibilidad de que pusieran en riesgo el doblete en este momento. De hecho, fue Bottas el que abrió la ronda de únicas paradas en la vuelta 31, seguido de Hamilton en la 32, Vettel que le siguió en la 33 y salió holgadamente delante de los monoplazas plateados, y finalmente Räikkönen una vuelta después, intentando marcar un ritmo que le permitiese adelantar en la parada a su jefe de filas. No lo logró por muy poco, casi en paralelo en la primera curva.

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Entonces, los Mercedes empezaron a recortar tiempo. Sebastian Vettel era incapaz de igualar los tiempos de la primera parte de carrera, mucho más competitivos, y con un problema al que se tenía que adaptar casi curva a curva. Por detrás, y tras detenerse juntos en la vuelta 36, Sainz y Alonso dirimieron su duelo –que había provocado una investigación tras el coche de seguridad porque el madrileńo había sacado de pista al asturiano, sin sanción– en la pista. En la vuelta 37, Alonso atacó a Sainz en la primera curva, pero el de Toro Rosso soportó el ataque. En la bajada hacia la curva dos, con el McLaren por el exterior, definitivamente tuvo que ceder a la evidencia de un coche, el británico, que se estaba comportando mucho mejor en este circuito.

Mientras tanto, Räikkönen empezó a advertir a su equipo que el ritmo de Vettel era preocupante. Su velocidad era mayor, pero el finlandés estaba metido en el traje de hombre de equipo. Más aún, de sensacional hombre de equipo que va a proteger a su jefe de filas, a los intereses del conjunto, por encima de todas las cosas. Sí, se quejaba para que el muro estuviera al tanto del peligro, pero nunca pidió paso descaradamente. Y los Mercedes, en la vuelta 43, la misma en la que Verstappen entraba a boxes cedía el liderato y caía a quinto lugar, estaban muy cerca. La distancia entre los cuatro de cabeza era de sólo cinco segundos. Tres vueltas después, Valtteri Bottas, ante el superior ritmo de Hamilton, le cedió el lugar para que atacara a los monoplazas italianos. Otra muestra de espíritu de equipo admirable, como lo fue la promesa de Lewis de devolver la posición si no lograba adelantar a Räikkönen.

A 20 vueltas del final, la distancia entre el trío de cabeza era de sólo 2’5 segundos. Nunca iba a ser mucho mayor, pero sí hubo momentos en que sería peor. Vettel sufría, se le veía en las trazadas. Kimi tenía que ser todo lo rápido posible para mantener a Lewis todo lo lejos que pudiera. En varios momentos, estuvieron en zona de DRS. Incluso a Hamilton le advertían de unos frenos delanteros que se recalentaban. Quizá por ello en la vuelta 64 cometió dos errores, uno en la curva 2, otro más grave en la chicane que le descolgó a 2’5 segundos de Räikkönen. Parecía hecho, pero el Mercedes volvió a la carga, mientras su compañero se las veía con un rápido Max Verstappen que se colocaba en zona de DRS. La posibilidad de que le devolviesen la posición de podio era casi nula en ese momento.

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Lewis Hamilton © Sutton Images

Pero en la vuelta 70, la última, Hamilton se descolgó definitivamente. Sabía que ya no iba a poder hacer nada. No, no era un problema. Era un deportista cumpliendo con su palabra y engrandeciendo su honestidad. En plena lucha por un mundial en el que cada punto puede ser definitivo, Lewis esperaba la llegada de Bottas para devolverle el podio que le pertenecía. Y en la última curva, en un juego de orfebrería para evitar que Verstappen sacase un provecho inesperado, dejó pasar a su compańero y decidió acabar cuarto. Sencillamente, un ejemplo que queda escrito en letras de oro en el espíritu deportivo de la Fórmula 1. A Lewis nadie le va a regalar nada, y su palabra fue más importante que su salvaje carácter competitivo.

Así que Sebastian Vettel, en una demostración de pilotaje preciso frente a la adversidad, se hizo con la victoria que más necesitaba Ferrari en este momento, con su compańero como fiel guardaespaldas. Los dos rodando en paralelo en la vuelta de honor: la imagen de un equipo unido y que tiene claros los roles. El comportamiento de Kimi Räikkönen, con los altos cargos de la marca en el circuito, fue de esos que le valen, por pilotaje como por juego de equipo, la renovación. Que no nos sorprenda si llega: el ambiente relajado en el seno del equipo siempre ha sido fundamental en los últimos tiempos en la Scuderia. Vettel amplía la ventaja a los 14 puntos con Hamilton, y el equipo recorta algunos preciosos puntos a Mercedes en el de constructores, justo en un momento en el que Ferrari parecía haber perdido el rumbo.

Por su parte, Mercedes, tan apabullante en Silverstone, salvaba los muebles mejor que Ferrari allí, con un tercer y cuarto puesto, y daba también una lección de cara a la galería. Por eso este fin de semana hizo que este deporte entregase una imagen pública de buena competición, pero también de deporte pleno, algo que a veces ha perdido. Es como si los caballeros del deporte hubieran vuelto de repente a la categoría, y eso, después de lo vivido en Bakú, es un bálsamo maravilloso.

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Momento el himno antes de la carrera © Sutton Images

Por su parte, Fernando Alonso firmó un fin de semana de gran nivel, y volvió a ser el mejor del resto. Quizás sin el abandono de Ricciardo y la sanción de Hülkenberg, su posición hubiese sido octavo, pero la cuestión es que el McLaren-Honda funcionó por fin como un reloj, permitía ser exprimido, y prueba de ello fue la vuelta rápida de carrera para el asturiano, bocado menor pero que, con la larga racha atesorada, es un punto de luz colosal para intentar mirar al futuro con optimismo. Más aún por la décima posición de Stoffel Vandoorne: dos coches de Woking en los puntos, algo muy significativo. Buena carrera también del belga, que empieza a rendir con regularidad a buen nivel, que es el que atesora.

Espectacular, viendo el fin de semana que se auguraba, Carlos Sainz, con su séptima posición. Carrera madura, sólida, en la que supo ser también expeditivo incluso con su referente deportivo. Porque Carlos empieza a no mirar desde abajo a nadie, con un rendimiento por encima de su coche, que se le queda pequeńo, pero que parece atarle a un equipo en el que su posibilidad de crecimiento parece bloqueada. Es joven aún, y las prisas o los pasos en falso pueden ser catastróficos, pero también el dejar pasar el estado de gracia que, con trabajo, se ha granjeado el espańol.

Y los Force India, en un fin de semana que se anunciaba magro en resultados –partía Esteban Ocon en duodécima posición y Sergio Pérez en la décimocuarta–, demostraron estar por encima de las circunstancias, y supieron volver a pescar cuando nadie podría vaticinarlo: Pérez fue un gran octavo, y detrás suyo su joven compańero francés. Los Force India están ya hasta cuando no se les espera, pese a incidentes favorables que quieran ponerse como excusa.

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Sergio Pérez © Sutton Images

El resto capeó la difícil carrera húngara como pudo, con Kevin Magnussen encabezando el grupo de los que no puntúan, con Palmer que ha agotado todo su crédito ya en Renault. Los Williams muy lejos, y sin Felipe Massa, sin un referente al que el Hungaroring suele dársele bien. Paul di Resta poco pudo hacer, y el abandono sólo rubricó una oportunidad que se convirtió en una pesadilla: merece todo el respeto, porque esta F1 castiga a quien no conduce de manera cruel. Los Sauber, por desgracia, se esperaba que no lograsen nada reseńable, salvo hecatombe. Bastante tienen con reorganizarse y poner sentido a su futuro.

Así que llegan las vacaciones, y mientras en el podio regaban el champagne, Alonso duplicaba su dibujo en la hamaca en la zona de aparcamiento para los afortunados pilotos del podio. Sí, vacaciones, en las que recargar las pilas, desconectar de la tensión de un campeonato electrizante hasta ahora, y que se prepara para una segunda mitad de mayor intensidad. Impensable en febrero, a estas alturas un piloto de Ferrari lidera el campeonato con una pequeńa pero merecida renta, mientras Mercedes hace lo propio –con más tranquilidad– en el de constructores. Qué bonita perspectiva nos espera en Spa-Francorchamps.

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8 comentarios
Imagen de jmvinuesa
[#7 Rep68] [#6 Alfavuelve] [#5 Diablo] [#4 Raulos] [#3 F1Wise] [#2 F1Wise] [#1 ilgermano] Gracias, una vez más, por vuestros comentarios. Nos esforzamos cada día en daros lo mejor sobre la F1. Un saludo, y nos leemos.
Imagen de Rep68
Felicidades, excelente explicación de todo lo acontecido en los 3 días de Hungría,
Imagen de Alfavuelve
[#5 Diablo] Si pero Vettel hizo todo bien y si no fue más rápido se debió a que su coche tenía problemas y había que cuidarlo, su actuación fue perfecta desde el sábado hasta el mismo domingo.........
Imagen de Diablo
La clave del triunfo del alemán de Ferrari fue su compañero de equipo e inocultable escudero, pues desde la misma largada hasta la bandera a cuadros, lo hecho por Kimi fue obediente y “quirúrgico”, el público lo advirtió al votarlo como el mejor de la carrera. Indudablemente "iceman" hizo el trabajo encomendado en Hungría....
Imagen de Raulos
Innegable que JMV es el mejor redactor de ésta y muchas otras webs. Perlas como "Pero Max no miró colores ni emblemas, y no cedió la posición desde el interior de la curva dos. Por desgracia, su ímpetu le llevó a exagerar la frenada e impactar con su propio compańero de equipo..."; o ésta otra "Así que Sebastian Vettel, en una demostración de pilotaje preciso frente a la adversidad..." y "Fernando Alonso firmó un fin de semana de gran nivel, y volvió a ser el mejor del resto." Hablan de un redactor excepcionalmente imparcial, con un excelente ojo para observar cada momento del fin de semana y poder plasmarlo de una manera excitante y pulcra. Objetividad es su segundo apellido.
Imagen de F1Wise
[#2 F1Wise] , la penalización de Hulkenberg y el abandono de Ricciardo.
Imagen de F1Wise
Excelente narrativa y uso de vocabulario. Lo mejor que puede leerse despuès de cada gran premio. Sin apasionamientos absurdos; objetivo, preciso. Él único de los medios españoles que se atreve a decir (escribir) que la posición real de Alonso era 8vo. Pero lo penalización de Hulkenberg el Sábado le colocaron en una 6ta posición que nada tuvo que ver con pilotaje.
Imagen de ilgermano
grande seb penta
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