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GP de Gran Bretaña F1 2017: Intratable Hamilton

AmpliarLewis Hamilton celebra la victoria con los fans - SoyMotorLewis Hamilton celebra la victoria con los fans

Y la Fórmula 1 se abrió al público de la mano de los nuevos gestores, Liberty Media, con un evento espectacular en la ciudad de Londres, precioso aperitivo para abrir boca de cara al Gran Premio de Gran Bretaña, precisamente en el país que vio nacer el campeonato en 1950. Sólo faltó Lewis Hamilton, pero aunque es cuestionable su actitud, es dudoso que los pilotos tengan una obligatoriedad de asistencia a un espectáculo que se realizaba por primera vez.

Llegaba el décimo Gran Premio del año en un lugar que vive entre su rico pasado competitivo y un futuro incierto. Silverstone, un lugar que la Fórmula 1 no se puede permitir perder por su historia, pero también por su exigente trazado, dibujado a fuerza de muchas remodelaciones, que conserva el espíritu de los inicios de nuestro deporte: velocidad y reto para los pilotos, con las enlazadas de Maggotts, Becketts y Chapel. Con la nuevamente retadora Copse, ese giro a derechas de altísima velocidad.

Y en ese universo de velocidad, carga aerodinámica y bondad del chasis, el viernes los Mercedes demostraron estar en un nivel muy superior al resto, se tratase de Valtteri Bottas, que dominó las dos sesiones de libres, o se tratase de Hamilton, que se quedó a menos de una décima en ambas tandas. Ambos jugando incluso con los diferentes neumáticos, y siendo muy rápidos con todos. Mientras que Ferrari, que probó en los libres 1 el nuevo escudo para proteger a los pilotos, tenía problemas de puesta a punto en esa misma primera sesión, quedándose más allá del segundo, y superado por los Red Bull. Cambiaría el panorama en la segunda sesión, ambos mucho más cerca, con Kimi Räikkönen que tomaba la medida a este trazado a 0'332 segundos, y Vettel a 0'460 décimas, ya con los Red Bull detrás, aquejados de una más difícil puesta a punto, pese a estar cerca.

El viernes, la sorpresa fueron los McLaren, con un ritmo muy positivo en ambas sesiones, con ambos pilotos en el top ten en la primera sesión, y Alonso manteniendo el tipo en la segunda. Los tiempos eran lejanos respecto a los líderes, pero las sensaciones de comportamiento del monoplaza muy esperanzadoras. Lástima que Fernando Alonso fuera a padecer una penalización de 30 posiciones en parrilla para la carrera.

 

Vettel probó el escudo
durante los Libres 1

 

SÁBADO

El sábado, la noticia fue la penalización a Bottas por la sustitución de la caja de cambios en su monoplaza, lo que le supondría una penalización de cinco puestos. La misma que tuvo Hamilton en Austria, el mismo problema para quien estaba en plena racha ascendente. Sigue resultando llamativo que sean los Mercedes, en la zona alta, quienes tengan las primeras sanciones por cambio de componentes. Para su consuelo, también Daniel Ricciardo iba a tener una penalización de cinco posiciones por sustituir el cambio. Les llegarán al resto también, porque el año está siendo muy intenso competitivamente. La lluvia de la mañana limpió la pista, y en la tercera sesión se empezó a dibujar quien estaba llamado a ser protagonista del sábado. Hamilton marcaba el mejor tiempo, pero todo estaba muy compacto, con Vettel a 0'032 segundos y Bottas a 0'074. Kimi, mucho más lejos. Los Red Bull, casi se podría decir que perdidos, y tan lejos como el segundo y medio de Ricciardo y los 1'8 de Verstappen. No iban a ser una amenaza en Silverstone, a priori.

La clasificación se inició con una fuerte lluvia. Nada de lo visto hasta entonces contaba, todo podía ser diferente. Algunos valientes pilotos intentaron la machada de salir con neumático superblando, para desistir enseguida. El neumático a usar era el intermedio, y por momentos parecía que ni ese, dado el precario agarre del asfalto. En una situación así, todas las posibilidades están abiertas, y toda la preparación del fin de semana sirve de poco. Daniel Ricciardo mandaba en la Q1 provisionalmente cuando su Red Bull dijo basta por problemas hidráulicos, provocando una bandera roja que añadía aún más incertidumbre a la situación. Menos tiempo, agua en la pista, y muchos pilotos que tenían que salvar la situación, como un Kimi Räikkönen que por momentos estaba en la cuerda floja.

Con la pista que mejoraba conforme avanzaba la sesión, y con la noticia de que no se esperaba más lluvia para el resto de la tarde, sería en los minutos finales cuando se iba a decidir todo. Es cuando hay que tener los nervios templados, la confianza de lanzar el coche por los pianos y aprovechar toda la pista. Así, mientras los principales actores del campeonato liquidaban la situación con más o menos solvencia –excepto Ricciardo que estaba último y sin posibilidad de salir a pista–, emergió Fernando Alonso. Podría haberse quedado en los boxes, porque iba a salir último en todo caso. McLaren y él podrían haber ahorrado kilometraje en su MCL32. Pero con neumáticos superbandos, y tras pasar 'in extremis' por la línea de meta poco antes de que acabase el tiempo, inició una de esas vueltas emocionantes que hacía tiempo que no se asociaban ni al piloto ni al equipo. El resultado fue el mejor tiempo provisional. El resultado fue el estruendo de una afición que aún sabe valorar y respetar lo que piloto y equipo significan en este deporte. Fuegos de artificio, si se quiere, pero maravillosos.

La segunda sesión se disputó ya sobre un asfalto seco, y las opciones de sorpresas disminuyeron totalmente. De ahí que el orden fuese más lógico. Lewis Hamilton no quería imprevistos, y marcó un 1'27"893 que fue inalcanzable para todos, y sólo una investigación por un posible bloqueo a Romain Grosjean que quedó en nada puso en tensión al piloto y al público. Mientras tanto, Valtteri Bottas replicaba la estrategia de su compañero en Austria, esto es, marcar su tiempo con un neumático más duro, en este caso el blando, para iniciar la carrera con un compuesto de mayor duración y llevar el paso cambiado en las paradas en boxes. Y aun así, era capaz de quedar en segundo lugar, a 'sólo' 0'839 décimas de su compañero, pero por delante holgadamente de los Ferrari de Vettel y Räikkönen.

Era en el grupo donde estaba la emoción, y la buena noticia fue la de un Stoffel Vandoorne capaz de meter al McLaren en la tercera sesión, al quedar en décimo lugar. Ni Palmer, ni Kvyat, ni Alonso, ni Sainz o Massa, pudieron entrar en la última ronda. No. El piloto belga, tan brillante en las categorías inferiores, tan en el ojo del huracán en esta difícil McLaren, sacó a relucir su talento, ese que no podemos olvidar que tiene a raudales, y que se vio por fin en esa última sesión en la que se decide todo.

Entonces, la Q3. En Silverstone. Con Lewis Hamilton en vena, por mucho que se le hubiese criticado por no acudir a Londres. Con el objetivo de seguir demostrando que es el dueño y señor de este circuito, de esta Fórmula 1. Un primer intento demoledor: 1'27"231. El más cercano, Vettel a 0'199 segundos. Una lucha absolutamente cerrada entre los Mercedes y los Ferrari, barajados en las posiciones, y con Max Verstappen a 1'070 del mejor tiempo, quinto, a una eternidad insalvable aun para las manos del holandés. Pero entonces llegó el segundo intento. Llegó la perfección. 

Lewis casi no lo necesitaba, aunque de no hacerlo sólo un piloto le habría superado. Bottas había pasado poco antes y no había mejorado el tiempo de la pole, aunque se había colocado provisionalmente segundo. Por detrás, venía Lewis. En lo que fue una vuelta perfecta. Velocidad en las rectas. Aplomo en las curvas. Copse a fondo, sin miramientos. Bailando con el equilibrio del monoplaza en las enlazadas, una transferencia de pesos impecable, todo templancia. Uno de esos momentos de simbiosis entre piloto, coche y circuito. Nadie iba a arrebatarle la pole número 67 a Hamilton, no en su casa, no ante un público que entiende como nadie el valor de ese pilotaje. Fue su regalo, su manera casi de pedir disculpas por no acudir al evento del miércoles. 1'26"600. Ese fue el estratosférico resultado de una vuelta perfecta. 

Detrás, a una distancia de 0'547 segundos, en tiempos de '27, un Kimi Räikkönen que confirmaba sus buenas sensaciones con el coche y la pista durante el fin de semana, y que superó por muy poco el primer intento de Lewis. Kimi dejó atrás a su compañero y líder del campeonato con holgura por algo más de dos décimas. Bottas, dolorosamente cuarto, lo que suponía el noveno puesto en parrilla. Le tocaría hacer un Hamilton, volver a demostrarle al equipo que, en la adversidad, como la de Bakú, puede y sabe rehacer la situación.

Y por mucho que Verstappen fuese quinto, estaba a 1'530 segundos de Hamilton. Hülkenberg, a unos impresionantes 2’256. Un buen resultado para el alemán y su equipo, que se ha hecho ya asiduo a la tercera sesión, que crece como estructura y empieza a apuntar en un futuro próximo a posiciones más delanteras. Los Force India, de nuevo en el juego, en donde hay que estar, y con más orgullo estando al lado –literalmente- de su fábrica. Pero si alguien sonreía era Vandoorne, que en su último intento incluso logró clasificarse noveno, superando a Romain Grosjean y su Haas. Un noveno puesto que sería octavo en parrilla. Sí, el McLaren funcionaba por el sinuoso Silverstone, y Honda daba un respiro a uno de sus pilotos con una mejora sensible de rendimiento y fiabilidad.

 

 

 

DOMINGO

Así que el domingo, Lewis estaba sólo, pero en la pole. Dos Ferrari le acechaban por detrás, pero el primero de ellos no era su rival. Había que salir bien, sacar todo el potencial del Mercedes y escaparse sin opciones para los demás. La única duda era que, si bien a una vuelta su monoplaza era inalcanzable, en ritmo de carrera, pese a estar por delante, tenía más cerca a esos coches rojos.

Pese al típico clima inglés, plomizo y nublado, no se preveía lluvia para la carrera. Sin embargo, un jarro de agua fría le cayó en la vuelta de formación a Jolyon Palmer, en su carrera de casa y con un excelente decimoprimer puesto en la clasificación. Su Renault se paraba en la recta del Hangar, y no podía llegar a la parrilla. Eso provocaba una nueva vuelta de formación. Más tensión, calentar de nuevo las gomas. Pero Hamilton seguía concentrado en el que tenía que ser su fin de semana. Y no falló en la salida, todo lo contario que Sebastian Vettel, que perdió posición con un inspirado Max Verstappen. Recuperó la posición brevemente, pero el valiente holandés vendió cara su posición y mantuvo la tercera plaza. Eso era un serio problema para Vettel.

Entonces, llegando a las enlazadas, Daniil Kvyat atacaba a su compañero Carlos Sainz. Ambos en paralelo en Maggotts. Con el ruso mordiendo demasiado el interior de la curva de izquierdas, escupido hacia el exterior, el toque fue inevitable. El ruso impactó con el español y desencadenó una situación de gran peligro mientras el monoplaza italiano de Sainz atravesaba descontrolado la pista. Sólo fue un susto, pero aumenta la tensión en el seno de Toro Rosso, y Kvyat se vuelve a ver inmerso en un choque en la primera vuelta, con la sanción correspondiente que le impusieron. Tendrá que calmar su ímpetu en las próximas carreras. La consecuencia de este encontronazo fue un coche de seguridad obvio, que Pascal Wehrlein aprovechó para hacer dos paradas: una para poner los medios, y otra en la vuelta siguiente para poner de nuevo los medios: ya no pararía más, y era una jugada interesante, aunque no rindió frutos.

Relanzada la carrera, Hamilton tomó a todos desprevenidos, y comenzó su camino hacia la victoria. Por detrás, le seguía en la distancia un inspirado Kimi Räikkönen, que iba acusando lentamente su ritmo inferior. Por detrás suyo, Vettel no podía con Max Verstappen, pese a estar muy cerca del piloto holandés. La carrera estaba cuesta arriba para el líder del mundial, que veía cómo los dos primeros se escapaban, atrapado tras el Red Bull. Hasta que en la vuelta 13 se decidió a atacar en la recta del Hangar, camino de Stowe. En una maniobra parecida a la que ya protagonizó el alemán en el GP de España, amagó por el exterior y se lanzó luego por el interior, superando al Red Bull. Pero Verstappen no iba a ceder, mantuvo el exterior, y no se rindió jamás. El problema es que recuperó su posición por el exterior de la pista, por lo que se podría argumentar que debía devolver el puesto al Ferrari. En la frenada de la penúltima curva, Verstappen ahogó a Vettel y lo forzó fuera de la pista, con la consiguiente queja del de Ferrari. Pero la realidad es que, en una repetición de México 2016, Vettel estaba de nuevo detrás. La solución fue estar todo lo cerca que pudiese, y en la vuelta 19 el Ferrari se dirigió a los boxes, colocando los neumáticos blandos. Verstappen estaba en jaque, y encima con Valtteri Bottas bastante cerca debido a que las luchas entre el alemán y el holandés habían provocado el rápido progreso del finlandés, y el alejamiento definitivo de los líderes. Aunque Red Bull le hizo parar en la vuelta 20, la posición ya era de Vettel, que subió su ritmo notablemente. 

Mientras tanto, Bottas seguía impasible su camino con el neumático blando, ya tercero, y con un ritmo parejo al de quienes le seguían con el mismo compuesto, pero nuevo. Los primeros clasificados deberían mover ahora sus cartas, y el que no pudo estirar más sus neumáticos fue Räikkönen, que había hecho durar los superblandos 25 vueltas. Para cubrirle, Hamilton entró en la vuelta siguiente, sencillamente para evitar posibles sorpresas: su liderato era firme. Y ni siquiera quiso cederlo a un Bottas al salir delante suyo de los boxes. Hamilton era el líder en Silverstone, en todos los sentidos. 

 

 

Cuando a Bottas empezó a aparecerle el blistering anunciado por Pirelli el sábado por la mañana, paró en boxes. Era la vuelta 32 y colocó el superblando. Era cuarto, en una fenomenal remontada, y aún tenía tiempo y distancia para acercarse a los Ferrari. Otro que estaba cuajando una carrera para enmarcar era Daniel Ricciardo, remontando desde la decimonovena posición hasta la zona media de los puntos, adelantando a quien se le ponía por delante sin contemplaciones, reponiéndose del varapalo de la clasificación. Era delicioso ver tanto a Valtteri como a Daniel progresar por el grupo.

Mientras tanto, en la vuelta 40, Hamilton decidió que era el momento de estabilizar su ritmo, sólo algo mejor que el de Räikkönen. Controlar una carrera que estaba hecha, en una demostración de control, de pilotaje sereno, y de soportar la presión que le había rodeado en la semana. Basta. Lewis habló en pista, y estuvo en uno de esos días en los que es intocable, en el que el resto de la parrilla tiene que correr entre ella, porque hay un líder por encima de todos. Era el momento de dar un golpe en la mesa y recortar puntos a Vettel. Pero encima, Bottas estaba acechando el tercer puesto del líder del mundial. Tanto, que en la vuelta 43 Sebastian bloqueó la rueda delantera izquierda en la penúltima curva. En la siguiente, fue víctima en Stowe del imparable ritmo del Mercedes, que se escapó rápidamente a por Räikkönen, aunque iba a ser difícil alcanzarle.

De hecho, las posiciones parecían definidas hasta que en la vuelta 49, Kimi Räikkönen empezó a rodar lento. Su rueda delantera izquierda con varias fibras sueltas, el neumático destrozado. Boxes a falta de una vuelta. Le siguió Verstappen en una maniobra extraña, pero con tintes de seguridad, debido a la distancia con Ricciardo, quizás temiendo un problema similar. Y entonces, el golpe de teatro: Sebastian Vettel, vuelta 50, rueda delantera izquierda pinchada. Perdiendo posiciones. Viendo cómo los puntos se iban escapando con cada gramo de aire que se escapaba de su rueda, la misma que había bloqueado. Llegó a boxes, y pudo ser séptimo. Hamilton, sin embargo, acababa de completar otro Grand Chelem: pole, toda la carrera líder, victoria y vuelta rápida. El quinto para el piloto inglés, que se coloca así a un solo punto del aún líder Vettel, que casi milagrosamente, con su séptimo lugar, se aferra todavía a ese liderato. 

Brillante la actuación de Bottas, que rubricó un doblete de Mercedes desde el noveno lugar, aunque ayudado por los acontecimientos que afectaron al Ferrari de Räikkönen en los últimos compases. El finlandés de Mercedes sigue a un nivel altísimo, sabiendo sacar todo el provecho de su monoplaza. Por su parte, los Red Bull acabaron salvando un fin de semana que, al menos para Ricciardo, se había puesto muy cuesta arriba. Impresionante la remontada del piloto australiano, que con su quinto lugar firma una actuación de muchos quilates, con brillantez en la pista, lo mismo que un Verstappen que volvió a sacar a relucir su carácter batallador y al que, una vez que le respetaron los fallos mecánicos, supo demostrar que nada del nivel de pilotaje que le conocíamos se ha disipado.

Muy interesante la actuación de Nico Hülkenberg, que sacó una vez más todo el rendimiento posible de una Renault sólida, y a la que sólo empieza a faltarle un motor que empuje con más brío. El alemán está cuajando una temporada en continuo ascenso, y parece mentira que este piloto aún no haya estado en el podio. Octavo y noveno se clasificaron los Force India, con Esteban Ocon por delante de Sergio Pérez. De nuevo los pilotos del equipo hindú batallaron sin cuartel en pista, esta vez sin toques. Son sin lugar a dudas la pareja más equilibrada en cuanto a rendimiento de toda la parrilla, y el espectáculo que ofrecen carrera tras carrera es precioso. Cerrando la zona de puntos, un anodino Felipe Massa, que aun así tiene el mérito de haber remontado desde la decimoquinta posición hasta la décima, aunque nunca hubo la sensación de que pudiera atacar, mientras que su compañero de equipo languidecía en la decimosexta plaza. Mala carrera de casa para el equipo de Frank Williams.

Lástima para Stoffel Vandoorne, decimoprimero en meta, pero que en la primera parte de la carrera se mantuvo en la zona de puntos con solvencia. Una carrera buena del piloto belga, que la necesitaba sobre todas las cosas, y que le pone en la senda de ese piloto que sigue estando ahí y que nos enamoró en la extinta GP2. Y decepcionantes los Haas. Se fueron yendo poco a poco hacia las posiciones traseras, especialmente en el caso del francés Romain Grosjean. Denota que el chasis del equipo americano no está tan a la altura en cuanto se encuentran con un circuito más exigente, pese a que el motor empuje.

Y mientras Lewis Hamilton se daba un baño de multitudes con los aficionados tras una victoria para enmarcar, con la que iguala a Jim Clark y Alain Prost con cinco victorias en el GP de Gran Bretaña, Sebastian Vettel y Ferrari buscaban explicación al descalabro de las últimas vueltas, salvado 'in extremis' para Kimi, pero imposible de paliar con Vettel. Ferrari ha perdido el tren de rendimiento, y aunque se escudan en la bondad del Mercedes en la pista inglesa, no fueron capaces de plantar cara a sus principales rivales en todo el fin de semana. Duro varapalo que confían en poder solventar en el Hungaroring. Pero la realidad es que Mercedes ha ganado seis carreras de diez, que serían siete sin el incidente de Hamilton con el reposacabezas en Bakú, y Ferrari sólo tres. Si Vettel está líder es por su regularidad, truncada en parte en Silverstone, y por su espíritu de batalla. Ferrari debe reaccionar, porque Lewis Hamilton ha tomado la firme determinación de poner las cosas en su sitio. Y ya sabemos que cuando hace eso, puede ser un piloto intratable.

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2 comentarios
Imagen de HAMILTONESLAF1
Ya les dió la ventaja necesaria a los demás, ahora será una cuestión de ver en que carrera se corona campeón. Que diferencia hay en el equipo, ahora que se fué el traidor Alemán
Imagen de Raulos
Muy buena narración de los sucedido durante el fin de semana inglés. Es indudable que Mercedes lleva, y de lejos, el mejor coche. No solo tiene la mejor UP de la era híbrida, sino que logró voltear el asunto de la degradación de neumáticos que le lastró al principio de la temporada, pero el otro asunto es la fiabilidad de sus elementos mecánicos. Bien es cierto que han sido los primeros en ser sancionados por sustitución de caja de cambios, pero en el resto de componentes siguen con lo planificado. Vettel lleva ya seis carreras con el 4 turbo y Kimi lo estrenó en éste GP. El MGU-Heat de Vettel lleva 6 carreras vs el 1° de Hamilton y Bottas para éste GP. La 2da batería de Kimi la lleva usando todo el campeonato y Vettel ya lleva 8 GPs con la 2da. Algo similar sucede con el Control Electrónico, únicamente que Sebas estrenó su 3ero para éste GP. Raikko ya lleva su 3er Caja de cambios. De alguna manera debe afectar el rendimiento en carrera y la potencia entregada. Verdaderamente lo logrado por Vettel-Ferrari es de suprema admiración. Como bien apuntas, Mercedes ha ganado todas menos cuatro carreras, y una de ellas por el posa cabeza, pero en las otras tres, Sebas les robó la cartera. Ya me parecía a mi, que sería muy difícil si Sebas lograba mantener el liderato hasta la mitad de la temporada, que lo ha logrado con las uñas, o la uña, para ser más preciso. Mercedes tiene un gran margen de desarrollo y partió con mucha ventaja respecto de los otros motoristas, de ahí la dificultad de Renault y peor aún de Honda para cerrar la brecha con los dos mejores motores. La especificación 3 de Ferrari, no ha logrado dar la talla a su contraparte de Mercedes, y de aquí a final de año, como mucho esperar mantener la presión, pero el campeonato de constructores se puede dar por perdido y creo es cuestión de pocas carreras para dar un veredicto similar al de pilotos. Saludos.
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