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GP de Bélgica F1 2017: Como sombras en el bosque de las Ardenas

AmpliarLewis Hamilton y Sebastian Vettel en Bélgica - SoyMotorLewis Hamilton y Sebastian Vettel en Bélgica

Se acabó el breve pero a la vez largo parón veraniego para la Fórmula 1, y lo hace, como ya es tradición desde hace años, en el magnífico circuito de Spa-Francorchamps, el trazado más largo y vibrante todo el calendario, con su mezcla de curvas exigentes y zonas de alta velocidad. Un reto en toda su integridad, más allá de zonas concretas como el Eau Rouge-Raidillon, Pouhon, o Blanchimont. Sí, antes era incluso más retador, en aquél ‘tigre enfurecido’ según Jackie Stewart de 14 kilómetros.

Se llegaba con la noticia de la renovación por un año más de Kimi Räikkönen con la Scuderia Ferrari justo antes de llegar a su circuito fetiche, a la que seguiría el sábado la también esperada extensión de contrato de Sebastian Vettel, en este caso por tres años. Era el fin de la historia sobre la posibilidad de un asiento vacante en el equipo italiano, uno de los más deseados en toda la parrilla. Ferrari opta por la continuidad en el buen ambiente del equipo, la estabilidad emocional entre dos compañeros que se aprecian en lo personal, complaciendo a Vettel con el compañero por el que había mostrado preferencia.

Por su parte, Mercedes llegaba a un circuito que debía favorecerles frente a su rival. La velocidad punta y la entrega de potencia cuentan mucho en dos de los tres sectores del circuito de Las Ardenas, y aunque el segundo sector, más revirado, llevaba a priori la etiqueta Ferrari, en el global de la vuelta esta es una pista en la que el equipo de la estrella de tres puntas no podía dejar escapar un buen resultado. Un equipo en el que se mantenía la incógnita sobre la renovación de Valtteri Bottas, que no debería tardar en llegar vista su integración en el equipo y su rendimiento.

Los primeros entrenamientos libres dejaron al Ferrari de Räikkönen en cabeza con un tiempo de 1'45"502, con Lewis Hamilton a 0'053 centésimas y Vettel tercero a 0'145 segundos. Así de cerca en la primera toma de contacto, que se vio interrumpida por el accidente de Felipe Massa a la salida de Les Combes, un golpe bastante fuerte que dañó el chasis e impediría al brasileño salir a pista el resto del viernes. Mientras tanto, Fernando Alonso, cuyo McLaren estrenaba algunas mejoras, se encontraba con una falta de potencia al inicio de la sesión que le obligaba a volver a boxes inmediatamente. Por fortuna no hubo grandes complicaciones y pudo volver a pista bastante pronto.

El susto se lo llevó Bottas a falta de media hora para acabar la sesión, con una extraña salida de pista en la chicane de Fagnes, golpeando ligeramente el muro, pero pudiendo evitar daños mayores. Vuelta a boxes para pasar el susto y revisar el coche, fue el saldo de la excursión. Ferrari se había mostrado rápido con los neumáticos ultrablandos, pero Mercedes estaba dando un auténtico golpe en la mesa marcando tiempos muy competitivos con los blandos.

La segunda sesión dejó más pistas. Para empezar, que el ritmo en tandas largas de Ferrari era ligeramente mejor que el de Mercedes, pero que a una vuelta estos últimos estaban por delante, especialmente Lewis Hamilton, con un mejor tiempo con un 1'44"753 que dejó al resto bastante lejos –Räikkönen mantenía su forma, pero ya a casi 3 décimas–, pese a no ser una vuelta redonda. Entre los Ferrari y Bottas, con iguales gomas, la distancia era mínima, con Bottas en tercer lugar. Tras él se colocaría un Max Verstappen que ya acostumbra a rendir bien los viernes, con un coche de gran carga aerodinámica que en Spa, sin embargo, con un motor Renault, no los convertía en un equipo a tener en cuenta.

La lluvia hizo acto de presencia en mitad de algunas tandas largas a falta de media hora para el final, y eso puso el punto final a las elucubraciones sobre el ritmo de carrera. No habría sorpresas: la carrera era e iba a ser entre los rivales de todo el año, sin nadie de por medio, más aún porque no se esperaba lluvia para el domingo, algo que siempre puede mezclar las cosas.

 

 

 

SÁBADO

El sábado amaneció con agua en la pista, que se mantuvo en los primeros minutos de la sesión, pero se secó rápidamente. Como si hubiera que mantener las tradiciones, la tercera sesión de libres fue de Ferrari. Por supuesto, Kimi dominaba la tabla con su 1'43"916, un tiempo verdaderamente rápido, y único en bajar de los 1'44 en los que se mantuvo el resto, con Vettel a 0'197, pero Hamilton a sólo una milésima de éste. Vigilando de cerca al líder del mundial. Bottas estuvo mucho más perdido, pero el que sobresalió fue Jolyon Palmer, con su séptimo lugar, con mejor rendimiento que su compañero de equipo. Eso no le salvará, seguramente, pero decía algo del denostado piloto británico.

Era el momento de descubrir las cartas. En la primera sesión de clasificación, sólo los Mercedes y los Ferrari pudieron utilizar los neumáticos superblandos, sin recurrir al más rápido ultrablando que calzaba compulsivamente el resto de la parrilla. Las distancias entre los dos rivales seguían siendo estrechas: Vettel lograba el mejor tiempo en su primer intento con Hamilton a 0'041, pero éste devolvía la moneda con 1'44"184 que dejaba a Vettel a 0'091. Pulso en todo lo alto, pese a las reticencias a una sola vuelta para Ferrari.

No hubo grandes sorpresas en las eliminaciones, si no consideramos que la caída de ambos Williams fue decepcionante. Con un motor Mercedes, y pese al poco tiempo de entrenamiento par Massa, ambos monoplazas deberían haber pasado al menos a la segunda sesión. El rumbo en el equipo británico, que cumple 40 años esta temporada, es muy irregular.

La segunda sesión dejó un panorama curioso. Los Mercedes estaban delante, Hamilton por supuesto en cabeza, pero los Ferrari estaban muy lejos. No, no era una pérdida súbita de rendimiento, sino que con un tiempo sin exprimir coche y neumáticos, los Ferrari eran capaces de pasar a la última ronda. Se trataba de no castigar en exceso las gomas con las que empezar la carrera, algo que no hizo Hamilton, que se subía por los pianos y más allá.

La lucha por estar en esa última sesión sí que era tensa. Los McLaren jugaron en equipo, como en la primera sesión, con Stoffel Vandoorne entregando su rebufo en la recta de Kemmel a Fernando Alonso, que podía colarse en los diez primeros, hasta que decidió pasar por Pouhon a fondo. Y entonces, el McLaren cedió el alma, y a Alonso se le partió en dos con un desgarrador giro de 'no power' por la radio. El sacrificio de Vandoorne, que por entregar el rebufo no marcó un tiempo en su carrera de casa, no sirvió para nada, aunque fuera a salir último por los cambios en su unidad de potencia que le acarreaban 65 posiciones antes de iniciar ni siquiera el fin de semana. El enfado del piloto español, enorme. Decimoprimero.

 

 

Jolyon Palmer mantuvo su gran forma repitiendo el séptimo lugar de los terceros entrenamientos libres, dejando bastante atrás a su compañero Hulkenberg, que era noveno. La decena de elegidos para la última sesión la completaban, además de los Red Bull, los Force India, con Pérez octavo y Ocon décimo. Es una fotografía nítida del verdadero rendimiento actual de la parrilla, con los dos pilotos de estos cinco equipos en la mitad alta de la parrilla.

Y llegó el momento de marcar la pole en Spa. Lewis Hamilton tenía un reto, un objetivo. Conseguir dos poles seguidas en Spa, algo que no ocurría desde Mika Häkkinen en 1999 y 2000 –que fue además la última del finlandés-. E igualar al gran rival de éste último esos años: las 68 poles de Michael Schumacher, cuya presencia planeaba por Spa-Francorchamps llenándolo todo. 

Hamilton no falló. Y no sólo eso. Fue perfecto. Su vuelta fue tan agresiva como impecable, sin una sola corrección, ni un aspaviento en las grandes curvas del circuito, velocidad lanzada en las zonas rápidas. Ese sería el segundo intento, que bajaría en casi cuatro décimas el primero. Era un 1'42"553 que nadie podría igualar nunca en este día y en este circuito. Lewis Hamilton acababa de entrar en la sala privada y exclusiva de Michael Schumacher, que sin embargo abandonará en breve para convertirse en el mejor calificador de todos los tiempos. Su emoción, como en el caso de Senna en Canadá, fue genuina. Su nombre está con ellos. Piénsalo.

Por detrás, Vettel sufrió en el primer intento, pero supo reponerse en la segunda vuelta con otro giro no menos impresionante, pero su 1'42"795 se quedaba a 0'242 de Hamilton, lo que daba la medida de lo buena que había sido la pole del inglés. Y no, no hubo juegos aerodinámicos en Ferrari, porque Kimi Räikkönen tuvo que abortar su vuelta, quejándose de vibraciones, y sólo pudo ser cuarto en un día en el que apuntaba a algo más. Vettel estaba demasiado lejos de su compañero de equipo en el último sector como para que fuese relevante, aunque alguna ayuda pudo suponer.

Por detrás, los Red Bull. Max dentro del segundo, con 0'827 de diferencia, pero Daniel Ricciardo a 1'310 segundos. Un mundo. En el lado de Renault, tras un problema de cambio en el coche de Jolyon Palmer que se anunció a finales de la segunda sesión y se hizo patente al inicio de la tercer, dejándole tirado en la curva de Paul Frère, sería Hülkenberg el que tomaría la posición de mejor del resto con el séptimo lugar. El abandono de Palmer dejó a los Force India de Pérez y Ocon en octavo y noveno lugar. Pero los tres estaban más allá de los dos segundos con respecto a Hamilton.

 

DOMINGO

El domingo amaneció con la sanción de cinco puestos para Palmer por cambiar la caja de cambios, lo que dejaba a Alonso décimo. Pero sobre todo, cuando se cumplían 26 años del debut, 25 de la primera victoria, el fin de semana en el que Hamilton le igualaba en poles, Michael Schumacher estuvo en la mente de todo el circuito con la vuelta de su hijo, Mick, a bordo del Benetton B194-Ford de 1994 con el que lograría la victoria en este circuito antes de ser descalificado por problemas con el patín de madera. El caso, mitad de Michael, mitad de Mick, era un homenaje que desgarraba el corazón, igual que el sonido del V8 Ford inundó el aire del circuito.

Pero el tiempo ha pasado. Y era el momento de centrarse en un campeonato muy reñido que iba a celebrar una de sus carreras más esperadas y emblemáticas. Un lugar en el que ganar es algo especial, el circuito más especial por pilotaje del año. Por su carácter aún retador, por ser una pista natural. Hamilton contra Vettel en una primera fila tensa. 44 vueltas. Quizás un presagio. Quizás no.

 

 

Hamilton salió de manera perfecta, al igual que su compañero desde la tercera posición, mientras Vettel padecía esa pequeña inconveniencia de salir en la zona sucia, algo menos sucia en Spa. La consecuencia fue que las seis primeras posiciones se mantuvieron intactas tras La Source, pero con Vettel como una prolongación del Mercedes por Eau Rouge y el Raidillon, saliéndose de la aspiración en la recta de Kemmel. Por fuera el Ferrari, Hamilton defendiéndose. El tiempo, en mitad del frenesí de una primera vuelta de Gran Premio, pareció detenerse en la larga recta en subida. Los dos mejores pilotos del momento cara a cara. Sí, Hamilton mantuvo la posición, y pudo respirar: la estrategia planeada se mantenía conforme a lo previsto.

Por detrás, Pérez y Ocon se tocaban en la bajada hacia Eau Rouge, con el francés impactando contra el muro interior, pero pasando a su compañero, que estaba encerrado con un Haas a su izquierda. Momento de mucho riesgo. El que aprovechaba todas estas vicisitudes tras una gran salida era Fernando Alonso, que se colocaba séptimo en la primera vuelta, pero al acabarla, en la frenada de Bus Stop, Nico Hülkenberg le adelantaba por el exterior, y empezaba a verse el problema que iba a experimentar el McLaren en este día: la ya conocida falta de potencia. Alonso se revolvió, y en la recta de Kemmel fue capaz de defenderse magistralmente de Esteban Ocon mientras adelantaba de nuevo a Hülkenberg. Era una demostración de pundonor. Una vuelta después, finalmente el de Renault recuperaría la posición.

Por delante, Hamilton y Vettel se escapaban de Bottas y Räikkönen. La distancia entre ambos era de poco más de un segundo cuando pudo activarse el DRS. Lewis había logrado salvar el compromiso de verse atacado por muy poco. El Ferrari respondía al ritmo del Mercedes. La carrera no iba a ser sencilla esta vez. Como para Alonso, que iba perdiendo posiciones vuelta tras vuelta, hasta el punto de considerar por la radio que esta carrera era un test.

En la octava vuelta, Verstappen, que estaba en un buen quinto lugar, volvía a sufrir un fallo de fiabilidad en su Red Bull. Es el sexto abandono del año para el holandés, en el circuito con más aficionados de su país. El rendimiento del piloto no se corresponde con sus resultados, y siempre parece que los problemas afectan al joven talento del equipo austríaco. Su frustración era máxima, porque en clasificación hace un gran trabajo que se ve arruinado en carrera. Cierto que a veces ha sido por su culpa, pero la ausencia de fiabilidad le persigue.

El resto estaba estabilizado a la espera de las paradas en boxes, con Vettel muy cerca de Hamilton, la distancia suficiente como para, en caso de detenerse antes, poder poner en aprietos el liderato de Lewis. Pero fue éste el que se detuvo primero, en la vuelta 13, y colocó neumáticos blandos, a la espera de otra parada. Cuando Vettel salió de boxes dos vueltas después tras alargar al máximo su parada, Lewis seguía por delante, pero con Kimi Räikkönen ocupando su visión. El fantasma de una estrategia de ralentización pasó por la cabeza de todos los presentes, pero Lewis, implacable, se deshizo del más lento Ferrari ya en la salida del Raidillon. Por supuesto, Kimi se detuvo en esa misma vuelta, la 16, pero recibió también una sanción de Stop and Go por no haber aminorado la marcha con dobles banderas amarillas en el momento del abandono de Max Verstappen: carrera hipotecada tras cumplirla en la vuelta 18.

 

 

Hamilton y Vettel estaban ahora separados por algo más de dos segundos, la distancia más larga de toda la carrera, que rápidamente el alemán redujo hasta colocarse en zona de DRS con el británico en la vuelta 17. La presión para el de Mercedes era máxima, pero logró encajar el ataque y mantener pronto a Vettel a esa distancia de algo más de un segundo, incómoda, pero suficiente. No había tregua entre ambos a lo largo del circuito, en una demostración de sangre fría y autocontrol por ambos. Ni un fallo detectable hasta entonces.

Pero hubo un hecho que desencadenaría un final más tenso todavía. En la vuelta 14, Sergio Pérez había adelantado en una maniobra fantástica tanto a Daniil Kvyat como a Romain Grosjean, pero se fue largo en Les Combes y, según los comisarios, obtuvo ventaja. Eso le supuso una sanción de 5 segundos que cumplió con su parada en la vuelta 26, lo que le dejaba luchando con su compañero de equipo Esteban Ocon. Ambos están teniendo una temporada de encuentros duros en la pista, y cuando en la vuelta 29 Pérez pasó a su compañero para colocarse décimo, este no se dio por vencido e intentó colocarse por el interior en la bajada hacia Eau Rouge. La antigua entrada a boxes a la derecha anuncia un muro hacia el que el mexicano fue llevando al francés, con el resultado de un toque entre ambos. El alerón delantero de Ocon se rompió, mientras que Pérez pinchó el neumático trasero derecho, justo en el momento en que encaraban el Raidillon, el peor lugar para tener poca eficiencia aerodinámica o un neumático desinflado. Ambos pasaron sin un accidente, pero el miedo flotó durante un instante. Fue ese encontronazo el que motivó la inmediata salida del coche de seguridad para limpiar la pista en un lugar tan crítico.

Todos entraron en boxes, pero mientras que Hamilton colocó otra vez el neumático blando, Vettel optó por el ultrablando. Una estrategia diferente para poder atacar al líder de la carrera, única forma de ponerle en aprietos. En la vuelta 34 se relanzaría la carrera. Hamilton, tras varios amagos a los que Vettel estaba atentó, aceleró por fin en Blanchimont, y tomó algo de aire. Pero el mejor rendimiento inmediato de los ultrablandos hizo su papel, y en el descenso tras La Source, el Mercedes y el Ferrari eran otra vez casi la misma materia. Una repetición de la primera vuelta. Vettel lanzado a por un Hamilton que sufría en ese instante de neumáticos menos a tono. Otra vez se paró el tiempo en la larga recta hacia Les Combes, el alemán por fuera, el inglés por dentro. Un movimiento hacia el interior del Ferrari, pero no hubo manera de doblegar al Mercedes. Habría que atacar sin piedad.

Justo detrás de ellos, Valtteri Bottas experimentó en primera persona lo que 17 años había vivido Ricardo Zonta con Mika Häkkinen y Michael Schumacher. Daniel Ricciardo le pasó por fuera, y Kimi Räikkönen por el interior llegando a Les Combes. De repente, el tercero era quinto, y tanto el piloto de Red Bull como el de Ferrari rubricaban una buena remontada hacia posiciones delanteras. Sí, Bottas también llevaba el blando, y sus rivales el ultrablando.

El tiempo se acababa, y Vettel no se descolgaba jamás más allá de 1'5 segundos. Nunca estaba en zona de DRS, pero la presión era descomunal. Delante, Hamilton vigilaba el retrovisor mientras imprimía un ritmo espectacular con los blandos, lo que dejaba una cierta sensación de que había tenido algo guardado durante el resto de la carrera. Pero no era así. Vettel lo intentaba, y de paso marcó la vuelta rápida y nuevo récord del circuito en la 41 con un tiempo de 1'46"577. Pero todo intento era en vano. Esta vez, la victoria iba a ser de Hamilton, que cruzó la línea de meta para rubricar el triunfo en su Gran Premio número 200.

Ricciardo volvió a pescar un gran podio, fruto de la inteligencia y de esperar a que la carrera fuese hacia él. Por ritmo y rendimiento nunca lo hubiera logrado, pero las circunstancias volvieron a conjugarse en su beneficio. Daniel se muestra en carrera como un piloto correoso y fiable, y su monoplaza no adolece de los fallos de su compañero, por lo que puede capitalizar resultados interesantes. Los que merece, puesto que no olvidemos que en los compases finales aguantó tanto a un Ferrari como a un Mercedes.

Nico Hülkenberg, cuyo fin de semana no había sido especialmente llamativo, también fue el llamado a recoger lo que Renault estaba mereciendo por rendimiento. Un sexto lugar gracias al abandono de Verstappen, al que quizás podría haber estado llamado un Jolyon Palmer que, pese a finalizar decimotercero, dejó un buen sabor de boca. Contra la fiabilidad no se puede hacer nada, pero fue, globalmente, de los mejores fines de semana que se le recuerdan al británico. Las vacaciones parecen haberle despejado en cuanto a pilotaje, y no olvidemos nunca que fue ganador de la GP2, aunque su rendimiento en F1 deja bastante que desear aún.

Interesante el resultado de Grosjean, pero mucho más el de un Felipe Massa que tras un fin de semana complicadísimo, supo remontar hasta la octava posición final, salvando una vez más, aunque no sea suficiente para el equipo, los muebles de Williams, mientras su joven compañero no pasaba de la decimoprimera posición. Ocon, pese todos los toques con Pérez, aún acabó noveno, si bien la libertad en Force India se ha terminado: la actitud belicista de sus dos excelentes pilotos ha costado ya demasiados puntos al equipo.

El que sumó una vez más en un Gran Premio en el que no debería haberlo hecho es Carlos Sainz. Durante todo el fin de semana, el Toro Rosso no se mostró a gusto en las colinas belgas, y ni él ni Kvyat pudieron hacer demasiado por lograr un buen resultado. Pero una estrategia arriesgada dio como fruto que Carlos, con su pilotaje sereno en una situación incómoda, lograse arañar el último punto en juego, resultado magro, pero muy satisfactorio vistos los antecedentes.

Ahora Lewis Hamilton está a sólo siete puntos de Sebastian Vettel. Durante todo el fin de semana, fueron como dos sombras en los bosques de Las Ardenas que el Sol proyecta siempre muy juntas, pero que jamás se alcanzan. Que se persiguen, pero no se adelantan. Así de intensa fue la competición entre los contendientes al título este fin de semana. Mercedes ratificó su superioridad en Bélgica, pero Ferrari estuvo demasiado cerca. Ahora toca Monza, la casa de Ferrari, donde Mercedes debería volver a rendir por encima de sus rivales. Pero Monza es especial, y aunque no añadan caballos a la unidad de potencia, los 'tifosi' suponen un empuje especial. En las largas rectas lombardas nos espera un duelo por el liderato.

 

 

 

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10 comentarios
Imagen de jmvinuesa
[#9 Diablo] [#8 amelie] [#7 retro82] [#6 Blacklabelbiko] [#5 axlvzla] [#4 Raulos] [#3 Rey] [#2 Rep68] [#1 Hellowis] A todos, una vez más, gracias. Pero sobre todo, gracias por disfrutar de este deporte con esa mirada limpia que nos permite disfrutar de cada cosa que ocurra, sea quien sea. Un fuerte abrazo a todos, y como siempre, nos leemos.
Imagen de Diablo
Impecable José Miguel. Bienvenida amelie.
Imagen de amelie
Aunque hace tiempo que me registré, hasta ahora no había tenido el impulso de comentar. Leyendo tus artículos, no puedo evitar hacerlo. Felicidades Jose Miguel Vinuesa!
Imagen de retro82
Leer tus articulos es como leer un articulo realista y muy objetivo convertido en una preciosa obra de arte. De nuevo un completo placer leer tu cronica, Jose Miguel.
Imagen de Blacklabelbiko
Un placer de lectura, me sumo a las felicitaciones.
Imagen de axlvzla
Excelente análisis, que refleja la realidad, de que Mercedes era el equipo por delante controlando la carrera...
Imagen de Raulos
Grande JMV, ninguno cómo tú para narrar una carrera muy, muy especial. Realmente Sebas fue una sombra de Lewis durante todo el GP. Dos grandísimos pilotos que se merecen todo lo que han conseguido. No por nada son los número 1 de sus respectivos equipos. El resultado final se decantará por uno u otro al final, pero que se peleará en cada GP que falta es una realidad. Saludos y gracias por tan bonito y objetivo análisis.
Imagen de Rey
Siempre lo dire, lo mejor de esta pagina. Nuevamente mi mas sincera Felicitacion
Imagen de Rep68
Felicidades por el artículo, como siempre un detallado y bien redactado análisis de lo ocurrido
Imagen de Hellowis
Hay que reconocer que están perjudicando a Mercedes no se pq... ¿apuestas?
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