Visitamos la exposición de Alonso en Madrid

Fernando Alonso Collection, un paseo por el camino hacia la gloria

Están todos sus coches, desde su primer kart al Ferrari F150º Italia

Entre las vitrinas con sus indumentarias hay una con cascos de sus rivales

De obligatoria visita para todos los amantes de la F1

AmpliarFernando Alonso Collection, un paseo por el camino hacia la gloriaRenault R25 de Fernando Alonso

Esfuerzo, ilusión y superación. Esas palabras son la clave de todo, son el viento que ha llevado los sueños de un niño a convertirse en realidad, son los cimientos que sustentan una trayectoria envidiable de éxitos al alcance de muy pocos, son el dogma que ha hecho a Fernando Alonso ser el campeón que todos conocemos y del que los españoles deberíamos estar orgullosos. Y como tal, esos dos términos ocupan un lugar destacado en la exposición que el asturiano ha montado hasta el 4 de mayo en el Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid.

La Fernando Alonso Collection es un paseo por el camino hacia la gloria que comienza con el último de sus éxitos, un trofeo de subcampeón del mundo, otro más, el del reciente 2013, que vale más de lo que recordará la historia. Conseguido a lomos de un caballo rezagado que lo habría estado aún más de no ser por quien llevaba las riendas. Es la suerte de contar con alguien así, un piloto que nunca decepciona. Es una garantía de éxito como su propio museo se encarga de asegurar.

Desde su más pronta infancia el asturiano ha sido un chico acostumbrado a ganar, como los buenos campeones. El Km. 0, la primera de las áreas de la visita, es buena muestra de ello. Allí están sus primeros nueve karts, acompañados de su primera licencia de la Federación Española de Automovilismo con solo tres años. Entre esas reliquias, destaca su primer kart, con el que empezó la leyenda. Hecho por su padre José Luis y heredado de su hermana Lorena, imitaba los colores del McLaren de Lauda y Prost y tuvo que ser adaptado para que el pequeño Alonso pudiera pilotarlo. Cerca de él, un kart que en 2014 tendrá muy presente. Aquel con el que venció su primer Campeonato del Mundo en la categoría junior en 1994 y que lucía el dorsal que le acompañará hasta el final de su etapa en la Fórmula 1, el 14.

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Después de admirar sus primeros pasos en el asfalto y de quedarse embobado con un vídeo que repasa sus tempranos éxitos subrayados por esas tres palabras que lo valen todo, llega el salto a los monoplazas. Empezando con el Fórmula Nissan con el que ganó el Euro Open Movistar en 1999 bajo las órdenes de Adrián Campos y como sustituto de Marc Gené. A su lado, un coche que seguro que recuerda con especial cariño porque le dio su única victoria en uno de sus circuitos predilectos, Spa-Francorchamps, el Fórmula 3000 del Team Astromega.

Tras él, su llegada a la Fórmula 1 y a ese Minardi con el que debutó en el año 2001 en Australia con un meritorio decimosegundo puesto. A continuación, comienza una fila de monoplazas azules, color que marcó su mejor época en la élite del automovilismo. Abre el camino el R23, el Renault que le llevó a conseguir la primera de sus hasta ahora 32 victorias en el Gran Premio de Hungría de 2003. Ahí, el español empezó a forjar su nombre en el Gran Circo. Luego de contemplar el R24 con el que terminó cuarto en 2004, llegan las dos joyas de la exposición, aquellas que le hicieron de oro.

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Nada más pisar el segundo área de la colección donde están todos los monoplazas, es inevitable mirar de reojo hacia esa zona privilegiada que tantos buenos momentos hace recordar. Allí está el R25, todo un coche campeón del mundo. Al estar a su lado la piel se eriza sabiendo que estás ante la historia viva del deporte español. En sus retrovisores todavía se atisba el color rojo del Ferrari de Schumacher que durante tantas vueltas estuvo respirando el aire del difusor de Alonso en Ímola, el mismo difusor que vio pasar en la 130R de Suzuka en uno de los mejores adelantamientos que se haya visto. Y en su morro, aún se ven las huellas de las botas del asturiano cuando se subió a él en Brasil 2005 para celebrar la gloria gritando como un loco. Aquel día, todos gritamos con él.

Acompañándole en ese pedestal que vale millones de alegría, está el R26, y en él la famosa tuerca que arruinó su carrera en Hungría bajo la lluvia, una de las actuaciones más memorables de Fernando remontando desde la decimoquinta hasta la primera plaza en una exhibición de talento infinita. Por suerte, el asturiano no se acordó de aquel fatídico momento en Brasil, cuando se convirtió en el bicampeón más joven de la historia tras ganar un Mundial muy ajustado a Schumacher. Escoltando a estos dos monoplazas están los dos trofeos más valiosos de la colección, con la firma del campeón de cada temporada estampada en oro.

A partir de aquí, los monoplazas campeones del mundo se acaban, aunque hay otros que bien pudieron serlo, como el siguiente, el McLaren MP4-22. El más bonito de la exposición para quién les escribe, aunque también el que peor recuerdos guarda. A esta obra de arte de la aerodinámica le siguen los dos coches blancos, amarillos y naranjas de su regreso a Renault. Una etapa mediocre que cambió con su fichaje por Ferrari. El F10, otro monoplaza que debería ser campeón del mundo, y el F150º Italia son la última parada de este viaje por los 'juguetes' particulares de Alonso.

El mismo recorrido que hacen los coches de la colección, lo hacen unas vitrinas con todos los trofeos que ha ganado Fernando y con todos los cascos, monos, guantes y botas que ha llevado a lo largo de su vida en el asfalto. Una de ellas repleta de cascos de algunos de sus rivales en la pista llama especialmente la atención. Son 16 y en ellos pueden verse dedicatorias como la de Webber -"Fantástica competición contigo compañero"-, la de Barrichello -"Eres un amigo y un campeón"-, la de Coulthard -"Eres un gran hombre, ha sido un placer competir contigo"- o la de Vettel -"Eres un gran contrincante en la pista, me encanta competir contra ti".

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Después de ver todo el grueso de la exposición aún quedan cosas. Una sala inmersiva con proyecciones de grandes momentos de Alonso en dos grandes pantallas -Start your engines!-, un área dedicada a los entresijos de la Fórmula 1 como volantes, motores, aerodinámica o neumáticos -F1 Experiences-, y unas pantallas interactivas en las que poder ver fotos, estadísticas, datos y vídeos del piloto español -ALO Track-.

Poder perderse entre todos los objetos que forman la colección y ver con detalle cada uno de ellos es un lujo, es una ventana abierta a la vida de uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1 que ningún amante de este deporte debería perderse, sea fan incondicional de Alonso o no. Viendo todos sus logros realmente te das cuenta de todo lo que ha tenido que hacer Fernando para llegar a ser quien es y para cosechar los éxitos que ha conseguido. A base de esfuerzo, de ilusión, de superación y también de un talento al alcance de pocos. Gracias Fernando por dejarnos disfrutar de ello.

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1 comentario
Imagen de Stavelot
Pero cómo no había visto este artículo!!!???! No he podido ir y no sé si podre acercarme, pero con esto ya me habeis puesto los pelos de punta. Gracias!
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