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El Mundial de Fórmula 1 viaja a Gran Bretaña: guía de Silverstone

Damos una vuelta al circuito más legendario y conocemos la historia que le rodea

AmpliarRecta principal del circuito de Silverstone - LaF1Recta principal del circuito de Silverstone

Dejamos atrás los Alpes para coger el barco, pero eso sí, seguimos en el Viejo Continente. Esta vez, el territorio nos sigue recordando lo que pasó alli hace unas decadas, igual que pasó en Spielberg, donde en las montañas se crearon una especie de pasillos antibombas, para estar comunicados y protegidos. Pero en esta ocasión no es este el caso, sino que llegamos a la lugar de la cuna de la Fórmua 1 tal como la conocemos, llegamos a Silverstone.

El trazado se encuentra en pleno centro del Reino Unido, con una historia más que cautivadora y entusiasta, llena de batallas bélicas y lugares remotos que visitar, donde la naturaleza, junto a los acontecimientos, han hecho de él un lugar magnifico e idílico. Todos conocemos Londres, Cambridge u Oxford, y sus estampas: el 'Big Ben', el rio Tamesis, el Buckingham Palace o en su defecto las prestigiosas universidades. Pero lejos de esos mitos, dejamos atrás miles de cosas por ver.

Por ejemplo Stradtford-Upon-Avon, ciudad que vio nacer a Shakespeare; Stonehenge, monumento del neolítico formado por piedras que pudo ser utilizado como un reloj o calendario en sus comienzos; o las murallas de la Catedral de York. Pero, como hemos comentado antes, no todo es lo mítico. Lugares que solo pensábamos que existían en ficción como en la obra de Robin Hood, que se sitúa en Nottingham o en la más que recordada escena de Harry Potter donde se rodó en King's Cross Station. Precisamente, si alguien quiere visitar los estudios de grabación de la saga, se puede.

Inglaterra es un país con magia, con entusiasmo pero con una historia que lleva detrás años de trabajo y de ilusión. Sedes de equipos como Manor en Dinnington, McLaren en Woking, Lotus en Enstone, Red Bull en Milton Keynes, Williams en Grove o desaparecidos equipos con Tyrell en Ockham, Jaguar en Milton Keynes, Benetton/Toleman, Jordan en Silverstone, Brabham en Milton Keynes, Arrows, Lola... y un larguísimo etcétera, son claros ejemplos de un país donde la historia de la F1 se creó en sus adentros.

Centrándonos al trazado en sí, los monoplazas que se pongan en su asfalto a partir de este viernes necesitarán una suspensión blanda para atacar los leves pianos del primer sector. Por otro lado, se requiere una alta carga aerodinámica, para trazar bien las curvas rápidas del circuito y a la vez tener buena velocidad punta, ya que tiene varias zonas para adelantar. Se va con el acelerador pisado a fondo el 66% de la vuelta y los frenos sufren muy poco, ya que en el primer sector apenas se utilizan.

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Si tuviéramos que hacer una vuelta virtual sería así: el primer sector sería toda la parte nueva del circuito, hasta la curva 6. Llegamos al final de meta donde alcanzamos unos 295 km/h para reducir a los 183 km/h y girar a la derecha, en una curva de media velocidad. Giramos a la izquierda en apoyo y llegamos a la primera frenada fuerte del circuito en la curva 3. Hay que salir bien de allí, por el simple hecho que el subviraje que se sufre en el giro descoloca el coche y necesitamos una buena posición para el primer embudo del circuito. Llegamos a la curva 4, a escasos metros de la 3. En ella, es fundamental atacar al piano, primero interior y luego exterior, para lograr una buena velocidad en la recta que le precede, primera zona de DRS y final del primer sector. En esta recta se alcanzan unos 299 km/h.

El segundo sector comienza en Brooklands, una curva a izquierdas que se toma a 95 km/h en la que se tiene que salir bien para atacar en la siguiente curva, Luffield, donde hay que dar gas progresivamente y se toma a 110km/h. Hay que tener un buen agarre, y la suficiente sangre fría para comerte todo el piano sin tocar la hierba para atacar la siguiente curva que se toma a 265 km/h y que da acceso a la vieja zona de meta. Allí, alcanzas una velocidad de 298 km/h, para alcanzar la mítica Copse, sin duda la curva más peligrosa de todo el circuito. Curva complicada y exigente técnicamente hablando, donde los pilotos alcanzan más de 5G. Se toma a 287 km/h, es un poco a ciegas, ya que es en pendiente ascendente. Hay que salir bien de allí, porque las eses de Magotts y Becketts, son sensibles al viento. La primera es Maggots que se toma a 295 km/h, se gira a la izquierda y se cierra a la derecha en la siguiente curva, Becketts, que se toma a 250 km/h. Finalmente, se pisa el acelerador a fondo para llegar al tercer sector.

En él está la conocida recta del Hangar, segunda zona de DRS, donde se alcanza una punta de 302 km/h, después de un largo periodo con el pedal pisado se llega a Stowe, 15ª curva del trazado con un giro de doble grado que se toma a 200 km/h. Los pilotos evitan pisar el piano exterior ya que se eleva poco a poco y es inevitable trompear. Hay después una pequeña recta, para llegar a las tres ultimas curvas del trazado. La primera a izquierdas donde se ataca al piano a 95 km/h, que forma con la siguiente curva una chicane que se toma con cuidado ya que hay muchos baches. La ultima curva es Club, a derechas, donde tienes que ir acelerando poco a poco para no trompear saliendo a 225km/h. Y pie a fondo para cruzar la línea de meta y obtener el mejor crono.

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