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Cuentos chinos

Un Rosberg masacrado; el 'hat trick' de Hamilton; la trinchera de Alonso y Ferrari; el exuberante Verstappen...

AmpliarLewis Hamilton celebra su victoria en Shanghai - LaF1.esLewis Hamilton celebra su victoria en Shanghai

Nico Rosberg se retuerce en la privilegiada situación que supone contar con el coche dominador del campeonato y no poder conquistar la victoria. Focaliza su queja en su compañero de equipo, porque puso en riesgo su carrera, aflojando el ritmo y permitiendo que el tercero, Vettel, hiciera peligrar su segunda posición, haciéndole optar por una estrategia de protección en vez de ataque.

Es cierto que Hamilton bajó el ritmo, él mismo lo reconoció, pero su actitud no es reprochable desde el punto de vista de la competición: igual que a veces hay que aumentar el ritmo, a veces hay que conservar, en este caso neumáticos. De ningún modo iba a permitir el vigente campeón del mundo que su victoria, trabajada con esmero todo el fin de semana, pudiera ponerse en apuros por un desgaste excesivo que permitiera a Rosberg, o peor, a Vettel, ponerle en una encrucijada. Así que hizo lo que, como piloto que está en un momento impresionante, debía: pensar. Usar la cabeza cuando se está en una posición privilegiada, sin preocuparse de cómo eso pueda perjudicar o beneficiar a otros. Sólo importa lo que a él le afecta.

Así que Rosberg se queja. Critica abiertamente a su compañero por hacer peligrar el doblete. Pero no es la vía correcta para demoler a Lewis Hamilton. Si de verdad Lewis le ralentizaba, lo tenía tan sencillo como haberle atacado (algo que además hubiéramos agradecido los espectadores), en vez de guardar la adecuada distancia de seguridad para no dañar sus propios neumáticos. Con ello, se comportó como un piloto que, siendo muy bueno, está un escalón por debajo de su bicampeón compañero. Porque en el fondo lo que hizo fue proteger su posición, no ir a por la victoria.

Claro que, ¿podía realmente luchar por el triunfo? La realidad es que no. El ritmo de Hamilton fue superior siempre, y controló la carrera magistralmente. Lejos queda en el recuerdo el alocado piloto que perdía la calma. Lewis ya no hace eso. Así que si Rosberg quería poner en entredicho la autoridad de Lewis, debía haber atacado sin importar nada más que, precisamente, aquello que a él le afectara. Y lo que le afecta a Rosberg es una debilidad que arrastra desde el GP de Bélgica de 2014. Desde entonces, se muestra rápido, seguro, constante, pero moralmente está masacrado.

Es un buen chico que corre pero no muerde, que habla pero no actúa, y que trae al recuerdo a otros memorables segundos pilotos en equipos dominadores. Y si espera que con su airada queja Hamilton se desmoralice, ha equivocado la estrategia. Precisamente en Bélgica, tras aquél toque, Lewis dijo que hablaría en pista, y no ha hecho nada más que eso desde entonces. Y dando además una clase magistral de dominio, autocontrol, y agresividad. Explosiva mezcla que, curiosamente, suele encontrarse en los grandes campeones.

Porque el piloto con estilo de rapero fuera del coche, ha desquiciado a un piloto impoluto fuera del coche, pero que ha perdido el mordiente que sí que se adivinó a principios del año pasado. Eso es lo que Nico debe recuperar, y cuanto antes. Todo lo demás, son palabras que se lleva el viento (y que encima a Lewis no le afectan en nada).

Y si hablamos de palabras, hubo muy gruesas este fin de semana de la mano de una periodista italiana en dirección a Fernando Alonso. Es inaceptable que un periodista se permita la libertad de insultar personalmente a un piloto, sea quien sea, pero con más motivo a uno con el palmarés y el desempeño en pista del español. Eso sí, no estaría de más que mirásemos de puertas adentro para valorar en toda su amplitud las actitudes y posicionamientos de algunos de nuestros periodistas. Ni de un lado, ni de otro, se puede consentir el más mínimo desprecio personal hacia un piloto, e igual que (con lógica) nos molestamos por descalificativos hacia nuestros pilotos, no estaría de más reflexionar en el caso opuesto, y las consecuencias que ello conlleva.

El error está en considerar este deporte una guerra de trincheras, en donde lo propio es excelente y lo externo es criticable. Y no hablo de aficiones, aunque también. Quizás sea un pensamiento utópico el seguir considerando el automovilismo una actividad cordial, en la que una persona dada puede tener un piloto o equipo por el que siente predilección, pero que sabe admirar, respetar, y disfrutar la grandeza de los demás, y sobre todo, la inmensa belleza que implica el conducir un prototipo de competición al límite de las capacidades de cada piloto, se llame como se llame. Y por supuesto, un periodista se tiene que dejar el fanatismo para el salón de su casa.

Ahora bien, ahondando en la raíz de la que nace este conflicto hispano-italiano, nos encontramos con declaraciones directas o indirectas cruzadas tanto por Alonso como por la Scuderia Ferrari. ¿De qué les sirve a ninguno de los dos? Alonso, al decir que está en un sitio en el que no quieren aparentar y no hay política, no gana alguna décima ni mejora su Mclaren. Ferrari, en la persona de Arrivabene, tampoco consigue ninguna ventaja para el equipo que dirige lanzando veladas puyas al asturiano. Y lo curioso es que se dijo por activa y por pasiva que ambos se llevaban muy bien. Recordemos la famosa foto con el paquete de tabaco, por ejemplo. ¿Entonces? Lo único que trasciende es una actitud pueril y absurda de ambos. Cansina. Y que encima provoca incendios innecesarios, y difíciles de extinguir.

Alonso debería haber aprendido la peculiar idiosincrasia de la Scuderia, y lo mal que encajan las críticas al corazón de su naturaleza, y a la inversa, los de Maranello conocer las peculiaridades del piloto español, que fue un pilar importante durante cinco años en las dependencias maranellianas. Por eso, recordar los títulos de un expiloto en comparación con el actual, o sugerir que la alegría de un equipo es efímera y que pronto la felicidad cambiará de bando, son dardos inesperados.

La realidad es que Ferrari viene de un coche que el año anterior era claramente el quinto en cuanto a rendimiento, y que ha dado un salto cualitativo hasta el segundo de la parrilla, lo cual es motivo de alegría sin ninguna duda. Sí, ser segundo no sirve de mucho (ni a Ferrari ni a ningún otro equipo de la parrilla, todo sea dicho), pero se trata de un salto abismal desde las profundidades en apenas unos meses, porque pasar de ahí a la victoria es prácticamente imposible. Hasta cierto punto, en Alonso asoma cierta frustración por un rendimiento inesperado, que quizás se esperaba en el proyecto en el que se embarcó, y del cual no debe arrepentirse porque el potencial es grande, y el rendimiento llegará. Sus objetivos ahora son humildes, pero los están cumpliendo con cierta solvencia.

¿Por qué no dejarse en paz y centrarse en cada uno, que no tienen pocas tareas, o recordar lo bueno que se vivió? Sin duda, queda mucho dolor a posteriori en ambas partes. Pero las cuentas que pudieran tener pendientes, tienen que saldarlas en el único lugar donde deben cobrarse: en la pista.Y sobre todas las cosas, que ninguna de las partes infecten de rencor a quienes, con su opinión, crean la de aquellos que les atienden buscando respuestas.

¿La carrera? Max Verstappen. La exuberancia que demostró el domingo fue hipnótica. Sus ataques desde tan lejos fueron asombrosos, y su talento (que estaba fuera de cuestión) se mostró en todo su esplendor con acciones valientes, y con un dominio del monoplaza más propio de alguien con mucha más experiencia. Aunque es de esperar que lo espontáneo e inesperado de esas acciones se vayan mitigando, y no por el carácter del holandés, sino porque el resto de la parrilla no está integrada por inocentes, y habrán aprendido las hermosas formas de atacar de este irreverente menor de edad. Ya ocurrió con otros portentos en el arte de adelantar (el que se produce en curva, no el otro).La rotura masiva de motor (parece que se salvó poco o nada) fue el cruel premio a tan excelente carrera.

Pero la carrera fue por lo general plana, de resultado bastante predecible, y en la que Lewis Hamilton hizo un 'hat trick' (pole, vuelta rápida y victoria), pero no un 'Grand Chelem', porque le faltó liderar todas las vueltas de la carrera. Quizás ese sea el próximo reto en un piloto que aúna ahora toda su velocidad con una inteligencia soberbia. Pasos firmes en el camino hacia el tricampeonato.

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4 comentarios
Imagen de pablius
Hamilton lleva comiéndole la moral a Rosberg años y años...el último año de GP2 de ambos pilotos en 2006 con Rosberg a media temporada casi campeón y Hamilton le fue ganando mano a mano, sumando victorias y Nico perdió un campeonato que tenía más que atado. Y el golpe que le asestó en Hockenheim Hamilton viniendo desde atrás en su casa, lo machacó moralmente, y hasta hoy, el año pasado volvieron los fantasmas del pasado. Este año lo estaba siguiendo por las redes sociales y estaba entrenando más fuerte y le veía preparado...todo lo contrario, pura fachada, teme la derrota desde el primer entreno en Albert Park y eso es una presión insostenible. Hamilton está en un momento dulce y psicológicamente es indestructible ante Nico. El mundial es muy largo pero el comienzo augura poco cambio en Nico. Y bueno, sus quejas son de perdedor, si vas más rápido, ataca.
Imagen de Raulos
Excelente articulo JMV. Realmente ya va siendo hora de dejar tanto "apasionamiento" absurdo, que lo único que hace es dañar a todas las partes. Aquí no hay héroes ni tampoco villanos, solo gustos y preferencias. Mucha técnica y grandes manos para llevar esos bólidos y unas reglas algo absurdas que deben respetar todos los involucrados, viendo la mejor manera de encontrar alguna laguna en las mismas. Pero de ahí en más, todos de alguna manera depende unos de otros. No existe reto... sin un retador. No existe éxito... sin un objetivo que alcanzar. Esperemos que dejen de hablar tanto en la marquesina y mas bien se pongan a hacerlo en la pista. Saludos a todos los verdaderamente tuercas... y al resto también.
Imagen de cristiann_955
[#1 sebaargentina] Para mi Nico no se merece ese asiento porque Hamilton le esta destrozando en la pista y fuera de ella, porque no hace ni caso a ese, para mi Lewis sera campeon en Agosto o Septiembre si nadie le para.
Imagen de sebaargentina
Buen articulo. Hamilton esta intratable. Creo que Vettel y Kimi pelearan el segundo puesto del campeonato con Nico, este de seguir asi. Si Ferrari da un pasito mas adelante, Nico estar en problemas serios
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