102 octanos

Y si no, nos enfadamos

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La guerra civil en el equipo Mercedes ha alcanzado su primer punto culminante en Mónaco. Las miradas esquivas de Nico Rosberg y Lewis Hamilton evocan a las peores escenas de la era Prost y Senna. Ambos tienen argumentos para evidenciar su enfado, pero ni uno ni otro atacan con las mejores formas, y su actitud podría hundirles a ellos y al equipo a medio plazo. La temporada encuentra, al fin, su primer punto de interés.

Dicen que la felicidad completa no existe. Desde luego que no debe de ser así, y menos en la Fórmula 1. Mercedes disfruta de una situación tan privilegiada como complicada de gestionar: dos pilotos ganadores, un coche rápido en cualquier circuito, sesión y circunstancia, y una competencia al borde de desplegar la bandera blanca. Han cosechado todas las poles y victorias de la temporada, panorama que no variará si se confirma lo que se rumorea en los mentideros técnicos: que los W05 se guardan en la manga unas décimas; por si acaso. 

Con ambos títulos casi en el bolsillo en la sexta carrera de la temporada, sólo una contienda interna podría deshacer el cuento de hadas. Y ha llegado en Montecarlo de un modo muy similar a 2007. En esa ocasión, un enfadado Lewis Hamilton le dio por primera vez la espalda a Fernando Alonso tras no respetar la orden de su equipo que le invitaba a conservar la segunda plaza a espaldas del español. Siete años más tarde, uno de los protagonistas repite papel en la película, pero su antagonista es diferente y el director y el guionista han cambiado.

Hamilton y Alonso en el GP de Mónaco 2007

La primera escena se fraguó en la jornada del sábado. Nico Rosberg, con la pole en el bolsillo en el primer intento, se pasó de frenada en la aproximación a Mirabeau. ¿Intencionado? Todo apunta a que sí, empezando por la levedad de su frenada progresiva y sus sospechosos movimientos de volante finales en busca de un bloqueo de la rueda delantera-derecha. El monoplaza, que dejó tras de sí apenas una leve estela de humo Pirelli, acabó intacto en la escapatoria, provocando una bandera amarilla que aseguraba la pole a su piloto. En otras palabras, un remake del film de 2006 digno de Óscar a la interpretación de su actor (también alemán, por cierto), un poco más lograda que la de la película original.

Ganar a cualquier precio. La discusión de siempre. Sin embargo, el error no es de Nico Rosberg, sino de la FIA. Bastaría con que los comisarios aplicaran el código normativo vigente en algunas categorías de promoción, como las World Series by Renault o la Eurocup Fórmula Renault, por la que se anulan automáticamente los tiempos de todo piloto que provoque una bandera amarilla en una sesión de clasificación. En trazados como Mónaco, y con un precedente como el anteriormente apuntado de 2006, esta normativa debería ser impepinable. Pero no. En esta ocasión, Charlie Whiting y sus "caballeros de la sanción" se inclinaron por añadir pimienta a un hasta ahora insulso certamen. Por cierto, una nota. En 2006, los comisarios relegaron a Michael Schumacher a la última posición tras anularle todos los tiempos.

En 2006, los comisarios relegaron a Schumacher a la última posición tras anularle todos los tiempos

Lewis Hamilton, cuya cara debió ser la viva expresión de la furia al descubrir el pastel con los datos de la telemetría de su compañero, reaccionó el domingo perdiendo las formas. Sus pueriles quejas vía radio nos devolvieron al polémico rookie de 2007, todo ambición y que se sentía tan cómodo en la pista como en la arena de la batalla dialéctica. No mejoró la situación su actitud en el podio, donde se negó a descorchar la botella de champán y terminó refugiándose en los abrazos de su equipo de mecánicos. En contraste, Nico Rosberg, que parecía relegado al papel de segundo espada del equipo, volvía a sonreír como restablecido líder del campeonato mundial 2014.   

Nico Rosberg celebra su vicotoria en Mónaco

Dos egos enormes con la ambición de ganar un mundial que no pertenece a nadie más. Formas cuestionables en ambos casos y que viajan camino de la autodestrucción individual o del conjunto. Restan 13 carreras cuyo pronóstico amenaza con la caída de tormentosos chubascos de tinta electrónica y titulares a cinco columnas. ¿Habrá venganza en Canadá? ¿Viviremos un desenlace al estilo Senna-Prost en Abu Dabi? 

Ocurra lo que ocurra, no parece que, como ocurrió en 2007, algún equipo sea capaz de recoger los restos del conflicto. Ferrari es tan Ferrari como siempre, y una temporada más ha vuelto a fracasar en la propuesta técnica. La Scuderia navega en plena transición interna y sigue sin saber hacia dónde conducir una nave que vaga sin rumbo desde la marcha del capitán Schumacher. McLaren cuenta los días que restan para su transición a los motores Honda, implorando una reedición del escenario protagonizado por Mercedes este año. Y Red Bull ha invertido la polaridad de sus coches y castiga con una sobredosis de mala fortuna a su hasta el año pasado indiscutible estrella principal. ¿Vettel, Alonso, Hamilton, Rosberg? ¿Quién cambiará de aires en 2015? 

Los monoplazas siguen sin hacer ruido, pero los tambores de guerra ya resuenan por todo el paddock…

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2 comentarios
Imagen de cmestres
[#1 MICANDALEX] ¡Muchas gracias! Y bienvenido a Laf1
Imagen de MICANDALEX
Felicitaciones por su artículo. Muy completo y esclarecedor... Acabo de conocer su página y desde ya la empiezo a considerar una de mis favoritas... Salud
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